López Obrador situó el consumo de drogas como síntoma de esa decadencia y rechazó que la estrategia de «mano dura» resuelva el problema. Advirtió que, aun si desapareciera el fentanilo, la crisis persistiría «porque crearían otra sustancia», y reprochó que los gobernantes «no quieren atender las causas».
El expresidente trazó un contraste entre ambos países en materia de muertes por sobredosis. Sostuvo que en México mueren «500 o mil» jóvenes por esa causa, frente a «70 u 80 mil» en Estados Unidos, cifras que ofreció sin precisar fuente. También acusó que todos los embajadores estadounidenses en México «han sido metiches y ejercen presión».
El trasfondo de esas declaraciones es la tensión con Washington, donde el presidente Donald Trump ha endurecido el discurso sobre la violencia y los cárteles en México. Esa presión también gravita sobre la mesa comercial: expertos advierten que México podría firmar un T-MEC desfavorable ante las exigencias de la Casa Blanca.
En el mismo mensaje, López Obrador volvió a cargar contra los medios de comunicación, a los que calificó de instrumentos de «manipulación», y pidió atención a las plataformas de redes sociales, lo que antes llamaba «las benditas redes sociales».
«Esos potentados, y también los del extranjero que no nos ven con buenos ojos, son los que dominan los medios de comunicación, que no son de comunicación, son de manipulación», declaró Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México.
El expresidente no abordó los señalamientos contra su hijo Andrés Manuel López Beltrán, «Andy», por presuntos vínculos con el contrabando de combustible; solo mencionó que lo visita. Ante los cuestionamientos a integrantes de la cuarta transformación, llamó a los funcionarios a no robar: «No robar, no mentir, no traicionar al pueblo», dijo, al enunciar las cuatro frases que considera «fundamentales» de su proyecto.
La reaparición contradice su promesa de retiro. Al concluir su sexenio, en septiembre de 2024, López Obrador aseguró que no volvería al escenario público tras la toma de posesión de Sheinbaum, un repliegue que invocaba el precedente de Lázaro Cárdenas, quien tras dejar la Presidencia en 1940 evitó durante años intervenir en la vida pública. En este video volvió a señalar al periodo neoliberal y a los expresidentes, y afirmó que la corrupción «se acabó» en el país, aunque reconoció que el proceso lleva tiempo porque estaba arraigada «arriba».