La ceremonia siguió el protocolo previsto en la Constitución Política para la transmisión de mando presidencial: el juramento ante el legislativo, la imposición de la banda tricolor por parte de la mesa directiva del Senado y la entrega simbólica de la bandera de Colombia. El acto marcó el inicio formal del período de gobierno de De la Espriella, quien asumió la primera magistratura tras el proceso electoral que lo llevó a la Casa de Nariño.
En su publicación, el mandatario escribió: "Ver este momento histórico reflejado en las portadas de tantos medios de comunicación me llena de orgullo, pero sobre todo de una enorme responsabilidad". En el mismo mensaje agradeció "a cada periodista, fotógrafo, camarógrafo y trabajador de los medios" que, según sus palabras, llevó la posesión "a millones de personas en Colombia y el mundo".
De la Espriella fue más allá del agradecimiento protocolario y planteó una hoja de ruta discursiva para su mandato. "Recibo este momento con profunda gratitud, pero también con la certeza de que el verdadero titular de nuestra historia aún está por escribirse", señaló en el texto difundido en su cuenta oficial. Añadió que su aspiración es que el país sea noticia "por recuperar su seguridad, por crecer, por prosperar y por volver a sentirse orgullosa de sí misma", y cerró con la frase que comienza a identificar su discurso de gobierno: "La Patria Milagro apenas comienza".
El pronunciamiento llegó dos días después del acto oficial. La expresión "Patria Milagro" se perfila como consigna de gobierno, en línea con la costumbre de los mandatarios colombianos de acuñar fórmulas que sinteticen el sentido de su administración desde los primeros días de gestión. En la historia reciente, lemas como la "seguridad democrática" de Álvaro Uribe o la apuesta por la "paz" de Juan Manuel Santos y Gustavo Petro cumplieron esa función narrativa, con recorridos desiguales a lo largo de sus mandatos.
El énfasis en la seguridad como eje prioritario se produce en un país donde ese asunto ha sido de manera constante uno de los principales criterios de evaluación de cualquier gobierno. El nuevo mandatario no detalló en su mensaje medidas concretas, por lo que el contenido programático de su política de seguridad deberá conocerse en anuncios posteriores y en su primer discurso ante el Congreso.
En materia económica, la referencia al crecimiento y la prosperidad se enmarca en un contexto en el que el desempeño del producto interno bruto y la evolución del empleo son objeto de seguimiento permanente por parte del DANE y del Banco de la República, entidades que difunden periódicamente los indicadores de actividad y de mercado laboral que servirán como primer referente objetivo para medir el punto de partida de la administración entrante.
Los trámites que arrancan con el mandato
El nuevo gobierno deberá surtir los trámites institucionales propios del inicio de un período: la conformación del gabinete ministerial, la presentación del plan nacional de desarrollo ante el Congreso dentro de los plazos que fija la Ley Orgánica del Plan de Desarrollo y la elaboración del proyecto de Presupuesto General de la Nación para la siguiente vigencia fiscal, que debe radicarse ante el legislativo en los términos constitucionales previstos. El artículo 346 de la Constitución obliga al gobierno a presentar el proyecto de presupuesto en los primeros diez días de cada legislatura.
Las primeras señales de relacionamiento entre el Ejecutivo y el legislativo se harán visibles en el trámite de las iniciativas que el nuevo gobierno radique ante las corporaciones públicas y en la eventual convocatoria de debates de control político a los ministros designados.
La relación de un presidente entrante con la prensa y con la oposición suele quedar marcada por sus primeros pronunciamientos. En Colombia, cada transmisión de mando reordena las mayorías en el Congreso y el mapa de bancadas, un proceso que determina la capacidad del Ejecutivo para sacar adelante sus proyectos y que se decanta en los primeros meses de cada legislatura.
De cara a las próximas semanas, los hitos institucionales que permitirán contrastar el discurso inaugural con la gestión efectiva incluyen la instalación del gabinete, el primer debate de control político que convoque el Congreso a los ministros y la radicación de las primeras iniciativas legislativas. La Contraloría General de la República y los demás organismos de control ejercerán su vigilancia conforme a sus funciones constitucionales a medida que avance la ejecución presupuestal.

