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Melgar, Honda y Murillo afianzan la oferta turística del Tolima

El departamento diversifica sus destinos de fin de semana con piscinas en Melgar, patrimonio colonial en Honda y páramo en Murillo, cerca del Parque Los Nevados.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El Tolima, departamento del centro-occidente colombiano, se afianza como uno de los territorios con mayor variedad de oferta turística del país, con tres municipios que concentran el interés de los viajeros que salen de Bogotá en busca de planes de fin de semana: Melgar, conocido como la «Ciudad de las Piscinas»; Honda, la «Ciudad de los Puentes»; y Murillo, puerta de entrada a los páramos altoandinos.

Melgar, ubicado en el oriente del Tolima a pocas horas por carretera desde Bogotá, mantiene desde hace varias décadas el liderazgo turístico del departamento. Su clima cálido —contrastante con la capital— y una oferta hotelera amplia lo convirtieron en destino predilecto para vacaciones familiares, especialmente en temporadas de receso escolar y puentes festivos, cuando viajeros de Bogotá y de municipios cercanos se desplazan hacia allí.

El apodo de «Ciudad de las Piscinas» no es casual: hoteles, clubes recreativos y fincas turísticas con espacios acuáticos para todas las edades conforman el eje de su propuesta. En los últimos años, Melgar ha sumado a esa oferta restaurantes, actividades ecológicas y experiencias de contacto con la naturaleza, lo que le permite recibir visitantes de manera prácticamente constante durante casi todo el año y no únicamente en las temporadas altas tradicionales.

Honda ha ganado protagonismo por una vía distinta: la del patrimonio histórico. El municipio fue uno de los puertos fluviales más importantes del país sobre el río Magdalena durante buena parte del siglo XIX y comienzos del XX, cuando la navegación por el Magdalena era la principal vía de conexión entre el interior andino y la costa Caribe. Conserva calles empedradas, construcciones coloniales, iglesias y museos que remiten a ese pasado comercial y portuario.

El turismo histórico y patrimonial ha impulsado el crecimiento reciente de Honda, con recorridos por el centro histórico, oferta gastronómica local y festivales culturales que buscan posicionarla como alternativa a los destinos de sol y piscina. Sin embargo, su infraestructura hotelera y de servicios turísticos sigue siendo menor frente a la de Melgar, lo que limita el volumen de visitantes que recibe pese al creciente interés.

Murillo representa una tercera vertiente: la del turismo de naturaleza y alta montaña. Su cercanía con el Parque Nacional Natural Los Nevados —administrado por Parques Nacionales Naturales de Colombia, entidad adscrita al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible— lo posiciona como punto de acceso a paisajes de páramo, aguas termales y rutas de senderismo que atraen a un perfil de viajero distinto al de los destinos tradicionales del departamento. Se trata de turistas que buscan alejarse de la oferta convencional y descubrir lugares poco concurridos.

El crecimiento de Murillo como destino no está exento de obstáculos. La conectividad vial hacia el municipio, el estado de la infraestructura de alojamiento y la limitada capacidad hotelera frente a la demanda creciente son los desafíos señalados de manera recurrente para este tipo de destinos emergentes en zonas de páramo, donde además las condiciones climáticas —temperaturas bajas y cambios abruptos— exigen adecuaciones específicas para recibir visitantes.

Un patrón que arranca a mediados del siglo XX

La promoción de destinos de fin de semana a pocas horas de Bogotá no es un fenómeno nuevo. Melgar consolidó su vocación turística desde mediados del siglo pasado, cuando familias bogotanas comenzaron a construir fincas de recreo en la región aprovechando la cercanía y el clima cálido, un patrón que luego replicaron otros municipios del Tolima. Ese antecedente explica en buena medida por qué Melgar mantiene hoy una ventaja estructural en infraestructura frente a Honda y Murillo, que han desarrollado su vocación turística de manera más reciente. El corredor de Los Nevados, además, conecta a Murillo con municipios de Caldas y Risaralda, en sintonía con una tendencia más amplia del turismo colombiano hacia el ecoturismo y las experiencias de naturaleza.

De cara a los próximos meses, el reto para el Tolima estará en sostener ese crecimiento diversificado sin que la brecha de infraestructura entre Melgar y los otros dos municipios se profundice. La consolidación de Honda y Murillo dependerá en buena medida de inversiones en vías terciarias y capacidad hotelera. Las temporadas altas de la segunda mitad de 2026, con los puentes festivos y el receso escolar, servirán como termómetro para medir si ambos municipios logran afianzar el interés creciente que ya despiertan entre los viajeros que buscan alternativas a los destinos más tradicionales del centro del país.

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