Robles no describe sus creaciones como objetos, sino como relatos. Cada pieza, dice, parte de una pregunta sobre el origen, el símbolo y la permanencia. "Una joya siempre ha tenido significado desde el inicio de los tiempos", señaló la diseñadora, quien sostiene que el lujo contemporáneo regresa a lo hecho con tiempo, oficio y memoria.
El emblema de su universo creativo es la dalia, flor endémica de México que Robles utiliza como metáfora de la diversidad femenina: "La hago símil con las mujeres: todas diferentes, pero todas hermosas", afirmó. Esa lectura simbólica se extiende a otros elementos de la iconografía nacional presentes en sus colecciones: plumas, tenangos —los bordados originarios de la Sierra Otomí-Tepehua—, palma tejida y representaciones de serpientes, motivo recurrente en la cosmovisión mesoamericana.
La trayectoria de Robles no comenzó en un taller de orfebrería, sino en las aulas de Diseño Gráfico de la Universidad Anáhuac. Según su relato, el giro definitivo llegó primero en una fábrica mexicana, donde aprendió la cadena completa del oficio joyero, y después en Birmingham, Inglaterra, ciudad con tradición centenaria en manufactura de joyería, donde descubrió el trabajo manual: "Ahí empecé a hacerlo con las manos", recordó. Desde entonces, su obra suma colecciones, premios, exposiciones y pasarelas.
Su trabajo ha llegado a instituciones culturales de peso en el país. En el Museo Nacional de Antropología presentó colecciones inspiradas en tenangos y en palma. En el propio MIDE —el mismo recinto que albergará en septiembre la Mexico Jewelry Week— exhibió una propuesta basada en un tapiz del siglo XIX hallado durante trabajos de remodelación del edificio, ejemplo de cómo el patrimonio del recinto sirvió de fuente directa para sus piezas.
Su proyección internacional incluye una participación en la Paris Fashion Week, donde presentó junto al diseñador Jacibe Fernández la colección Mexique, en la que plumas de origen mexicano dialogaron con cristales y referencias estéticas francesas. La pieza ejemplifica lo que Robles describe como distintivo de la creación nacional frente a otras plazas de lujo: "Los mexicanos somos un poquito más irreverentes", dijo, al subrayar que México reúne historia, plata, manos expertas, artesanos, diseñadores y una identidad forjada como crisol cultural.
De la vitrina individual a la comunidad gremial
Esa visión será el punto de partida de la Mexico Jewelry Week, que Robles encabezará como directora. El objetivo declarado del encuentro es doble: reunir al gremio joyero en un espacio de comunidad y posicionar al país como referente regional en Hispanoamérica. "Necesitamos hacer comunidad", resumió la diseñadora sobre el sentido del evento, con la apuesta de que el arte joyero mexicano no solo se admire en museos y pasarelas, sino que se conozca, se valore y se lleve cerca del cuerpo.
El programa previsto para el 23 y 24 de septiembre en el MIDE incluye conferencias, mesas redondas, paneles y talleres, además de una galería de diseñadores y espacios de networking. Entre las actividades figura una caminata guiada por la antigua calle de Plateros —hoy avenida Francisco I. Madero, en el Centro Histórico capitalino—, arteria que desde la época colonial concentró el comercio de orfebrería y plata en la capital. Participarán especialistas en lujo, diseño, biomateriales, tecnología 3D, creatividad, arte y valor simbólico.
La apuesta por cruzar oficio artesanal y tecnología contemporánea se inscribe en la tradición de una industria joyera mexicana con fuerte componente artesanal, con regiones productoras históricas como Taxco, en Guerrero, referente en el trabajo de la plata desde el periodo colonial. La convivencia entre técnicas ancestrales de manufactura e innovación en materiales es una tendencia recurrente en las ferias internacionales del sector.
El encuentro se suma a un calendario cultural capitalino en el que el MIDE, instalado en el antiguo edificio del Palacio del Marqués del Apartado en el Centro Histórico, ha ampliado su oferta hacia exposiciones de diseño y arte aplicado más allá de su vocación original de divulgación económica.
De celebrarse en las fechas anunciadas, la reunión de septiembre funcionará como termómetro de la capacidad del sector para articularse gremialmente y trascender la vitrina individual de cada diseñador, en un contexto en que el lujo enfocado en oficio, origen y durabilidad —frente a la moda de temporada— gana terreno en los mercados internacionales de joyería. Los organizadores no han detallado aún el listado completo de participantes ni el cupo de la convocatoria.