De acuerdo con el SMN, la tormenta tropical Dolly se formó en el Atlántico central, con su centro a 2,505 kilómetros al este de las Islas Sotavento y a 2,155 kilómetros al este de Cancún, Quintana Roo. El sistema presenta vientos máximos sostenidos de 65 km/h, rachas de hasta 85 km/h y se desplaza hacia el oeste a 39 km/h. "Debido a su distancia, no representa un peligro para México", precisó el organismo en su boletín.
En el océano Pacífico, la tormenta tropical Karina se localiza a 1,330 kilómetros al sur de Cabo San Lucas, Baja California Sur. Registra vientos máximos de 75 km/h y rachas de 95 km/h, con desplazamiento hacia el oeste-noroeste a 20 km/h, una trayectoria que, según el SMN, la aleja progresivamente de la península de Baja California y del litoral del Pacífico mexicano.
La tercera tormenta, Lowell, también en el Pacífico, se ubica a 2,840 kilómetros al oeste-suroeste de Cabo San Lucas. Con vientos máximos de 65 km/h y rachas de 85 km/h, avanza con lentitud hacia el este-noreste, a apenas 7 km/h, lo que —según la misma dependencia— tampoco implica riesgo para las costas mexicanas en el escenario actual.
La coincidencia de tres sistemas tropicales activos de forma simultánea en ambos litorales no es inusual para finales de agosto, mes que suele concentrar buena parte de la actividad ciclónica del año en el hemisferio norte. En México, la temporada de ciclones corre oficialmente del 15 de mayo al 30 de noviembre en el Pacífico y del 1 de junio al 30 de noviembre en el Atlántico, periodos en los que el SMN mantiene vigilancia permanente de la cuenca.
El monitoreo de estos fenómenos forma parte de un protocolo estandarizado que las autoridades de protección civil activan desde el momento en que un sistema adquiere categoría de tormenta tropical, con independencia de si finalmente impacta o no en territorio nacional. El SMN actualiza sus boletines de manera periódica conforme evoluciona la posición, intensidad y trayectoria de cada sistema, y esas actualizaciones son la fuente oficial que emplean gobiernos estatales y medios para informar a la población.
La vigilancia responde a que ningún sistema puede descartarse por completo hasta que concluye su trayectoria. El precedente más reciente y severo es el huracán Otis, que en octubre de 2023 se intensificó de forma acelerada frente a las costas de Guerrero y tocó tierra en Acapulco como categoría 5, provocando daños de gran magnitud en la infraestructura del puerto. Aquella intensificación repentina, que las proyecciones no anticiparon con precisión, reforzó la insistencia oficial en el seguimiento continuo incluso de sistemas que en su fase inicial parecen lejanos.
El SMN opera en coordinación con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (EU), con el que México comparte protocolos de monitoreo y alerta temprana. En el plano operativo, la Secretaría de Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional participan de manera conjunta en los planes de auxilio a la población civil ante desastres naturales a través del Plan Marina y el Plan DN-III-E, dispositivos que se activan cuando un fenómeno amenaza con impactar zonas habitadas.
Por el momento, ninguna de esas dependencias ha emitido alertas específicas vinculadas a Dolly, Karina y Lowell, en congruencia con la evaluación de bajo riesgo difundida por el SMN. La Coordinación Nacional de Protección Civil recomienda de forma permanente a la población costera mantenerse informada a través de los canales oficiales durante la temporada de lluvias y ciclones.
El organismo continuará dando seguimiento a los tres sistemas en los próximos días, periodo en el que se espera mayor claridad sobre si alguno se intensifica a categoría de huracán o si, por el contrario, pierde fuerza al desplazarse sobre aguas más frías o encontrar condiciones atmosféricas menos favorables para su desarrollo. Las trayectorias proyectadas hasta ahora, subrayó el SMN, no anticipan cambios que impliquen riesgo para México.