El ataque ruso contra la acería de Krivói Rog, operada por ArcelorMittal, dañó instalaciones vinculadas con la generación de energía y los altos hornos de la planta, lo que obligó a detener parcialmente su operación, de acuerdo con un comunicado de la empresa difundido a través de Telegram. La ciudad, en la región de Dnipropetrovsk, en el sureste de Ucrania, es un centro industrial y el lugar de nacimiento del propio Zelenski.
Un ataque ruso con misiles contra Kiev provocó, además, incendios en al menos dos distritos de la capital durante las primeras horas del domingo, según reportó el alcalde Vitali Klitschko. La administración militar de la ciudad confirmó tres personas heridas por ese bombardeo, mientras que otras tres —entre ellas un menor— resultaron lesionadas por ataques con drones en distintos puntos de la región de Kiev, de acuerdo con autoridades locales.
Del lado ruso, el Ministerio de Defensa aseguró que sus fuerzas derribaron 822 drones ucranianos en distintos puntos del territorio durante la nueva ofensiva. El gobernador de la región de Moscú, Andrei Vorobyov, informó que un hombre de 83 años murió en lo que describió como uno de los mayores ataques ucranianos contra esa región desde 2022.
El bombardeo con drones alcanzó también un almacén de Wildberries, el mayor minorista de comercio electrónico de Rusia, en la localidad de Koledino, a unos 45 kilómetros al sur de Moscú. Imágenes captadas en el lugar mostraron una columna de humo de gran magnitud sobre las instalaciones. Kiev ha atacado instalaciones de esa compañía en semanas recientes bajo el argumento de que forma parte del aparato logístico que sostiene el esfuerzo bélico ruso, en el marco de una estrategia ucraniana que privilegia golpear infraestructura económica considerada vinculada con la guerra.
En la zona de Podolsk, cercana a la capital rusa, varias personas resultaron heridas por el mismo ataque, según autoridades locales. Adicionalmente, una persona murió en un ataque con drones contra un autobús cerca de Bélgorod, ciudad del sur de Rusia fronteriza con Ucrania, de acuerdo con el gobernador regional de esa demarcación. El ejército ucraniano reportó, por su parte, haber atacado durante la noche una planta de producción de combustible para misiles en la región rusa de Rostov, aunque Moscú no ofreció comentarios inmediatos sobre ese señalamiento.
El incidente en el espacio aéreo rumano
La escalada trascendió las fronteras directas del conflicto luego de que el Ministerio de Defensa de Rumania confirmara que un caza F-18 —perteneciente a un contingente español desplegado en el marco de la OTAN— derribó un dron que ingresó a su espacio aéreo procedente de Moldavia. La intercepción ocurrió a las 5:01 horas locales (02:01 GMT), y los restos del aparato habrían caído en una zona deshabitada entre dos localidades, sin que se reportaran daños materiales ni víctimas. Las autoridades rumanas no precisaron con certeza el origen del dron, aunque un vocero de la OTAN señaló que aparentemente se trataba de un aparato de fabricación rusa. Se trata del cuarto incidente de este tipo registrado en territorio rumano durante 2026, según el recuento oficial.
Rumania, miembro de la OTAN desde 2004 y de la Unión Europea desde 2007, comparte con Ucrania una frontera de más de 600 kilómetros y ha reportado en meses anteriores el hallazgo de fragmentos de drones rusos en su territorio, generalmente atribuidos a ataques dirigidos contra instalaciones portuarias ucranianas sobre el río Danubio. La semana previa a este nuevo episodio, Rusia había bombardeado precisamente el mayor puerto de exportación de cereales de Ucrania, ubicado sobre ese río y cercano a la frontera rumana, lo que subraya la proximidad geográfica entre el conflicto y territorio de la Alianza.
El artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte permite a cualquier miembro solicitar consultas cuando considere amenazada su integridad territorial, mecanismo que Rumania y otros países fronterizos con Ucrania —como Polonia— han invocado en ocasiones anteriores tras incidentes similares con drones o misiles. Hasta el momento no se ha reportado que Bucarest haya recurrido a ese mecanismo tras el incidente de este domingo. La OTAN mantiene desplegados aviones de combate de distintos países miembros —entre ellos España— en misiones de vigilancia del espacio aéreo en su flanco oriental desde 2022, como parte de las medidas de disuasión reforzadas tras el inicio de la invasión rusa.
La guerra entre Rusia y Ucrania, que en 2026 cumplió su cuarto aniversario desde la invasión de febrero de 2022, ha derivado en un patrón de ataques recíprocos contra infraestructura energética, portuaria e industrial de ambos países. Esa dinámica de desgaste guarda semejanza con la llamada «guerra de las ciudades» sostenida entre Irán e Irak en la década de 1980, cuando ambos bandos bombardearon sistemáticamente centros urbanos e industriales del adversario como forma de presión económica y moral.
Ambos países han intensificado también los ataques contra buques mercantes en el mar Negro, ruta estratégica para la exportación de granos ucranianos y de hidrocarburos rusos, cuya seguridad ha sido objeto de gestiones internacionales en distintos momentos del conflicto, incluidas negociaciones promovidas por Turquía y Naciones Unidas.
El Kremlin no ha ofrecido una postura oficial sobre el incidente en Rumania al cierre de esta edición, mientras que el gobierno ucraniano tampoco se ha pronunciado directamente sobre ese hecho, centrado en los reportes de daños en su propio territorio. De cara a los próximos días, se espera que Rumania continúe reportando ante organismos de la Alianza cualquier nueva incursión de drones en su territorio, mientras Kiev y Moscú previsiblemente mantendrán la escalada de ataques mutuos sin que existan, hasta el momento, negociaciones de alto el fuego en curso ni fechas anunciadas para retomarlas.