El SGC, entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía encargada de monitorear la actividad geológica del territorio nacional, indicó en su primer reporte que el sismo se localizó en el Litoral del San Juan, con cabecera en Docordó, y posteriormente ajustó los parámetros técnicos tras el procesamiento de las señales captadas por su red de estaciones. Como referencia de proximidad, la entidad señaló los municipios de Sipí (Chocó), a 40 kilómetros del epicentro; Trujillo (Valle del Cauca), a 47 kilómetros, y Calima (Valle del Cauca), a 49 kilómetros.
La magnitud de 3.1 se ubica en el rango de los sismos de baja intensidad, que rara vez generan daños estructurales y suelen percibirse solo de manera leve por la población cercana al epicentro. La profundidad de 48 kilómetros incide en que parte de la energía liberada se disipe antes de llegar a la superficie con fuerza perceptible. Tras la difusión del boletín, usuarios de redes sociales en distintas zonas del Pacífico y el Valle del Cauca compartieron sus experiencias: mientras algunos aseguraron haber sentido una leve sacudida, otros indicaron no haber percibido movimiento alguno.
El SGC ha explicado que la percepción de un sismo depende de variables como la distancia al epicentro, la profundidad del hipocentro y las condiciones geológicas del suelo en cada localidad, motivo por el cual habilita un formulario en línea para que la ciudadanía reporte si sintió o no el evento. La entidad recalca, además, que la actualización de los boletines —como ocurrió este martes, cuyos datos fueron revisados en más de una ocasión tras el reporte inicial— responde al procesamiento progresivo de la información y no implica error en el registro original, sino refinamiento técnico de los parámetros.
Este nuevo movimiento se suma a la actividad sísmica que ha mantenido en vigilancia a buena parte del territorio nacional desde el pasado 10 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 7.4 generó afectaciones en ciudades como Buenaventura, Manizales, Pereira y Cali, además de varios municipios del Chocó. Aquel sismo, de mayor magnitud y con reportes de daños en infraestructura y viviendas, obligó a las administraciones locales y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) a activar protocolos de evaluación de daños y atención a la comunidad en las zonas más golpeadas.
Por qué tiembla tanto el Pacífico colombiano
Colombia se ubica sobre una de las regiones de mayor complejidad tectónica del continente, en el punto de convergencia de las placas Nazca, Caribe y Suramericana, lo que explica la frecuencia con la que el país registra sismos de distintas magnitudes. El Pacífico colombiano, en particular, es una zona de subducción activa donde la placa Nazca se desplaza bajo la placa Suramericana, generando fricción y liberación periódica de energía sísmica que se traduce en la ocurrencia constante de temblores, la mayoría imperceptibles para la población.
El país acumula antecedentes que ilustran el riesgo sísmico de su geografía. El terremoto de Popayán de 1983, de magnitud cercana a 5.5, dejó cientos de muertos y una destrucción significativa del centro histórico de la ciudad. El sismo del Eje Cafetero de 1999, con epicentro en el Quindío, cobró más de mil vidas y transformó buena parte de la política nacional de gestión del riesgo, dando origen a los actuales sistemas de monitoreo y al fortalecimiento de la normativa de construcción sismorresistente.
Esa normativa —la Norma Sismo Resistente Colombiana (NSR-10), actualizada en 2010— establece los parámetros de construcción que deben seguir las edificaciones según el nivel de amenaza sísmica de cada zona del país. El Chocó, por su ubicación en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, se clasifica dentro de las regiones de amenaza sísmica alta, lo que implica exigencias constructivas más estrictas que en otras zonas del territorio nacional.
Ante la reiteración de sismos en las últimas semanas, las autoridades han insistido en que la ciudadanía debe acudir exclusivamente a los canales oficiales del SGC para conocer información verificada sobre magnitud, profundidad y ubicación de cada evento, evitando la difusión de versiones no confirmadas que puedan generar alarma injustificada, particularmente en las zonas que ya resultaron afectadas por el sismo de agosto.
De cara a los próximos días, el SGC mantendrá la vigilancia sobre el Pacífico chocoano y el Valle del Cauca, zona que ha concentrado buena parte de la actividad sísmica registrada tras el terremoto del 10 de agosto. Las autoridades locales de Chocó y Valle del Cauca, junto con la UNGRD, continúan evaluando la infraestructura en los municipios más expuestos, mientras persiste el llamado a la comunidad para que reporte cualquier sismo percibido a través de los canales dispuestos por la entidad.
