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Murió el padre Javier Giraldo Moreno, defensor de derechos humanos

El sacerdote jesuita, cofundador del CINEP y acompañante de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, falleció este martes tras ser hospitalizado en Bogotá.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El padre Javier Giraldo Moreno, sacerdote jesuita y una de las figuras más reconocidas en la defensa de los derechos humanos en Colombia, murió en la mañana de este martes 25 de agosto de 2026 en Bogotá, según confirmaron organizaciones de derechos humanos y de memoria histórica. Giraldo llevaba varios días internado en el Hospital San Ignacio, adonde fue trasladado de urgencia tras una caída de gravedad en su domicilio.

La Fundación Paz y Reconciliación (Pares) fue una de las primeras en pronunciarse públicamente tras conocerse el deceso, y calificó al sacerdote como uno de los referentes de los estudios de paz en el país. "Lo que queda es el legado", señaló la organización en un mensaje difundido en redes sociales. En otro pronunciamiento, la fundación sostuvo que el compromiso del cura con las víctimas nunca fue sencillo: "Este rol de estar del lado de gente vulnerable y golpeada, y de defender con vehemencia sus derechos, nunca fue fácil para el inquebrantable padre Javier Giraldo".

La trayectoria del padre Giraldo estuvo marcada por su papel como fundador, junto a otros miembros de la Compañía de Jesús, del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), una de las organizaciones de la sociedad civil con mayor recorrido en el estudio del conflicto armado colombiano y la promoción de los derechos humanos desde finales de la década de 1970. Desde esa plataforma, el sacerdote impulsó investigaciones y documentación sobre violencia sociopolítica que hoy son fuente de referencia para historiadores, tribunales y organismos internacionales.

Su nombre quedó especialmente asociado al acompañamiento de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en la subregión de Urabá, en Antioquia, una experiencia comunitaria que desde finales de los años noventa se declaró neutral frente a todos los actores armados del conflicto y que ha sido objeto de medidas de protección ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El padre Giraldo fue, durante años, uno de los principales interlocutores de esa comunidad ante instancias judiciales y de derechos humanos, nacionales e internacionales.

La Fundación Pares recordó que el sacerdote nunca abandonó la defensa de las víctimas de crímenes que permanecen en la impunidad, entre ellos el asesinato de los investigadores Mario Calderón y Elsa Alvarado, y del padre de esta última, ocurrido cuando se encontraba de visita en el apartamento de la pareja en Bogotá, un hecho en el que la madre de Alvarado también resultó herida. Ese doble homicidio, perpetrado en 1997, se convirtió en uno de los casos emblemáticos de la persecución contra defensores de derechos humanos que Giraldo documentó a lo largo de su vida.

La organización Caribe Investigación, dedicada al seguimiento de violaciones a los derechos humanos en la región Caribe, también expresó sus condolencias y describió décadas de compromiso del sacerdote con las luchas populares y con la vida digna. "Hay hombres que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles", citó la organización en su mensaje de despedida.

El trabajo del padre Giraldo se desarrolló en paralelo a la evolución institucional colombiana en materia de justicia transicional. Su labor de documentación de crímenes y su insistencia en la verdad como condición para la reconciliación anticiparon, en buena medida, principios que décadas después recogerían mecanismos como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creada tras el Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Gobierno colombiano y las extintas FARC-EP. Investigadores y organizaciones de víctimas han señalado en distintas ocasiones que los archivos y metodologías del CINEP sirvieron de insumo para procesos judiciales posteriores.

La figura del sacerdote se inscribe en una tradición de la Iglesia católica colombiana comprometida con los derechos humanos que incluye a otros religiosos que trabajaron en zonas de conflicto armado, muchos de ellos objeto de amenazas y hostigamientos por parte de actores armados de distinto origen a lo largo de las últimas décadas. La Compañía de Jesús ha mantenido presencia continua en regiones históricamente golpeadas por la violencia, desde el Magdalena Medio hasta el Catatumbo y el Pacífico.

El asesinato de defensores de derechos humanos tiene un antecedente doloroso y persistente en la historia reciente del país, desde los homicidios de dirigentes de la Unión Patriótica en los años ochenta hasta la eliminación sistemática de líderes sociales que ha continuado tras la firma del Acuerdo de Paz. Ese contexto acompañó buena parte de la labor del padre Giraldo, quien insistió durante décadas en que los atropellos no quedaran en la impunidad.

Hasta el momento no se ha confirmado oficialmente la causa médica del fallecimiento. Las autoridades hospitalarias no han emitido un pronunciamiento público sobre el caso, y se espera que en las próximas horas la Compañía de Jesús o el propio CINEP entreguen información adicional sobre las circunstancias del deceso y los detalles de las exequias.

En redes sociales, defensores de derechos humanos, académicos y creyentes expresaron sus condolencias y recordaron el legado del sacerdote como uno de los principales documentalistas de la violencia sociopolítica en Colombia durante el conflicto armado interno. Distintas organizaciones sociales, universidades y la propia Compañía de Jesús han anunciado que rendirán homenajes públicos a su trayectoria en los próximos días, a la espera de que se confirme la fecha y el lugar de las honras fúnebres.

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