El episodio se originó cuando el PAN capitalino intentó colocar un espectacular sobre una de las avenidas más transitadas de la Ciudad de México con el mensaje "IMSS Y NADA, ES LO MISMO", en referencia a las quejas de derechohabientes por fallas en la atención médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. Gutiérrez Ureña sostuvo que el objetivo era defender a los 4 millones de derechohabientes capitalinos y afirmó que empresas dedicadas a la publicidad exterior rechazaron rentarle el espacio porque, según explicó, estarían "amenazadas por Clara Brugada, jefa de gobierno de la Ciudad de México".
La jefa de gobierno no se ha pronunciado públicamente sobre la acusación de la dirigente panista, y no existe constancia pública de una instrucción oficial para impedir la colocación del anuncio. El señalamiento se apoya, hasta ahora, en el testimonio de la propia Gutiérrez Ureña, sin que la dirigencia capitalina del PAN haya difundido evidencia adicional.
En Chihuahua la controversia tomó otro cariz. En la capital del estado aparecieron espectaculares con la leyenda "Muerte y Morena es lo mismo", una campaña impulsada por la dirigencia panista local que encabeza Daniela Álvarez. La reacción llegó de los precandidatos morenistas a la gubernatura, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, quienes exigieron el retiro inmediato de los anuncios.
El cruce de reclamos entre dirigencias
La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, dirigió sus críticas contra la gobernadora Campos, pese a que la estrategia de comunicación corresponde al comité estatal del PAN. "Mientras más grandes son tus espectaculares, más evidente es el fracaso que intentas esconder. El verdadero espectáculo en Chihuahua no está en las carreteras, sino en el derroche de recursos públicos para sostener una campaña permanente de mentiras", escribió Montiel Reyes en su cuenta de X. La morenista añadió que la administración estatal es la "que más ha gastado en comunicación social de todo el país", aunque no citó fuente estadística ni periodo de esa comparación.
Daniela Álvarez respondió en la misma red social defendiendo el origen de los recursos. "Ya deja tu loca obsesión por Maru Campos. Esas carteleras son mías y el recurso es transparente, no vas a poder entregar Chihuahua a tus patrocinadores del narco", escribió la dirigente panista. El intercambio subió de tono con acusaciones cruzadas sobre vínculos con la delincuencia organizada que ninguna de las partes sustentó con evidencia verificable.
El gasto en comunicación social de los gobiernos estatales es objeto recurrente de escrutinio por parte de organizaciones de transparencia y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que fiscaliza el uso de recursos públicos reportado en la Cuenta Pública de cada entidad. La gobernadora Campos no ha difundido cifras propias que contrasten el señalamiento morenista sobre el gasto de su administración.
El terreno normativo de la publicidad partidista
La controversia se inscribe en un marco legal específico. La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y la Ley General de Partidos Políticos regulan la propaganda político-electoral, pero la publicidad exterior contratada por dirigencias partidistas fuera de periodos de campaña formal no está sujeta a las mismas restricciones que aplica el Instituto Nacional Electoral (INE) durante los procesos comiciales. Los permisos para colocar anuncios espectaculares dependen, además, de las autoridades locales de desarrollo urbano de cada entidad, que regulan su instalación en la vía pública.
Ni la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Ciudad de México ni las autoridades chihuahuenses han informado si existen procedimientos administrativos abiertos relacionados con los permisos de los espectaculares en disputa. De confirmarse alguna irregularidad en los permisos o en el origen de los recursos, correspondería a las autoridades locales, y eventualmente a los órganos de fiscalización estatales, determinar responsabilidades.
El estado de Chihuahua, gobernado por el PAN desde 2021, ha sido escenario de tensiones constantes con el gobierno federal morenista en temas de seguridad y presupuesto. El choque por los espectaculares se entrelaza con la competencia interna de Morena por la sucesión en la gubernatura chihuahuense, en la que figuran tanto Chávez como Pérez Cuéllar, y con el posicionamiento opositor del PAN de cara a esa contienda.
Este tipo de confrontaciones por publicidad exterior no es inédito en la política mexicana. En sexenios anteriores, distintos partidos han recurrido a espectaculares para señalar fallas de gobiernos en turno, prácticas que en ocasiones han derivado en litigios sobre libertad de expresión y en quejas ante autoridades locales de desarrollo urbano. El episodio se produce, además, días después de que la senadora morenista Citlalli Hernández rechazara una iniciativa panista para establecer un mecanismo de réplica en tiempo real durante las conferencias matutinas presidenciales, propuesta que calificó de intento de censura desde la oposición.
El PAN capitalino insistió en que continuará con sus campañas de señalamiento contra los gobiernos emanados de Morena, tanto en la Ciudad de México como en otras entidades, y sostuvo que se trata de un ejercicio legítimo de crítica y fiscalización. La dirigencia nacional del partido no ha emitido, hasta ahora, un pronunciamiento unificado sobre el episodio, que se ha desarrollado principalmente a nivel de dirigencias locales y estatales, a la espera de que la jefa de gobierno de la Ciudad de México y la gobernadora de Chihuahua respondan a los señalamientos cruzados.