La coincidencia de tres sistemas ciclónicos plenamente desarrollados en la misma cuenca oceánica se atribuye, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), a la evolución de El Niño, el fenómeno climático que calienta de forma anómala la superficie del Pacífico y altera los patrones de formación de tormentas tropicales. El huracán Karina se ubica en categoría 3 al este de las islas Hawái; Lowell se intensificó este jueves a categoría 5 a 445 millas al sur de ese archipiélago, según los reportes citados por la NOAA; y Marie avanza en categoría 1 rumbo al Pacífico mexicano.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo de Naciones Unidas especializado en clima y tiempo atmosférico, advirtió que este episodio de El Niño podría intensificarse hasta convertirse en el más fuerte jamás registrado, con efectos que se extenderían hasta febrero de 2027. De confirmarse esa proyección, México y el resto de la cuenca del Pacífico enfrentarían meses adicionales de vigilancia meteorológica más allá del cierre formal de la temporada, fijado convencionalmente para el 30 de noviembre.
Para el territorio mexicano, el interés inmediato se concentra en Marie. La Conagua, dependiente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, difundió el pronóstico del 3 de septiembre en el que ubicó la trayectoria del huracán rumbo al litoral del Pacífico mexicano, con Baja California Sur como la entidad de mayor exposición a lluvias intensas durante la noche, y otras diez entidades bajo previsión de precipitaciones fuertes a muy fuertes en las horas siguientes.
La temporada de huracanes y ciclones tropicales en México corre de manera oficial desde el 15 de mayo en el Pacífico y desde el 1 de junio en el Atlántico, de acuerdo con el SMN, organismo técnico que depende de la Conagua y que emite los avisos y trayectorias probables de los sistemas que amenazan territorio nacional. El SMN pronostica que ambas cuencas cierren su ciclo activo el 30 de noviembre, fecha que marca el fin convencional de la temporada, aunque no descarta fenómenos tardíos.
La existencia simultánea de tres huracanes con estructura organizada y vientos sostenidos por encima del umbral de categoría —119 kilómetros por hora— no es un hecho documentado con frecuencia en los registros recientes de la cuenca del Pacífico oriental. El meteorólogo Ryan Maue señaló en redes especializadas la posible formación de un cuarto sistema, bautizado de manera preliminar como Norbert, durante la semana siguiente, lo que reforzaría la lectura de una temporada anormalmente activa. La atribución del episodio a un "Super El Niño" es, por ahora, la hipótesis compartida por los especialistas que han seguido la evolución de los tres sistemas.
El precedente de El Niño de 1997-1998
El fenómeno El Niño, cuando alcanza intensidad fuerte, ha estado históricamente asociado en México con años de mayor actividad ciclónica en el Pacífico y, en el invierno posterior, con sequías prolongadas en el centro y norte del país. El episodio de 1997-1998, uno de los más intensos documentados por la comunidad científica internacional, coincidió con una temporada de huracanes particularmente severa en el Pacífico mexicano y con afectaciones en la agricultura de varios estados costeros, un antecedente que la comunidad meteorológica retoma como referencia ante la magnitud del episodio actual.
Las autoridades estatales de Baja California Sur, entidad con mayor exposición inmediata al paso de Marie, mantienen protocolos de monitoreo permanente durante la temporada de huracanes, coordinados con el Sistema Nacional de Protección Civil. Ese esquema establece niveles de alerta —del verde al rojo— según la trayectoria, intensidad y proximidad del sistema a la costa. El precedente más citado en la entidad es el huracán Odile, que en 2014 tocó tierra en categoría 3 y dejó severos daños en Los Cabos y La Paz.
En los otros diez estados bajo pronóstico de lluvias fuertes no se han reportado hasta el momento suspensión de clases ni cierre de puertos, medidas que se activan cuando la Conagua y Protección Civil elevan el nivel de alerta a naranja o rojo. La vigilancia se mantiene, no obstante, ante la posibilidad de que las bandas nubosas asociadas a Marie generen encharcamientos o deslaves en zonas de topografía accidentada.
La coexistencia de Karina, Lowell y Marie no representa, de acuerdo con los pronósticos disponibles, un riesgo directo de convergencia o interacción entre los tres sistemas, dado que se ubican en puntos suficientemente distantes del océano y con espacio entre ellos. La anomalía, sin embargo, ha despertado interés entre especialistas en climatología por lo que revelaría sobre la magnitud del actual episodio de El Niño y su capacidad de generar condiciones propicias para la ciclogénesis tropical de manera casi simultánea.
De cara a las próximas semanas, el SMN y la Conagua continuarán emitiendo boletines diarios sobre la trayectoria de Marie y su eventual disipación o reintensificación, mientras la atención regional se mantiene también sobre Lowell y Karina por su posible influencia en los patrones de humedad que llegan al territorio mexicano. La temporada, que conforme a los pronósticos formales concluye el 30 de noviembre, dejará un balance que la Conagua deberá comparar con los promedios históricos de la cuenca del Pacífico mexicano para determinar si 2026 se confirma como un año de actividad ciclónica excepcional.