Que el Seguro Social convoque a los familiares para «informarles directamente sobre los resultados disponibles hasta el momento» tiene la elegancia de una fórmula diseñada para no decir nada mientras aparenta decirlo todo. Los resultados disponibles hasta el momento son, por definición, los que aún no resuelven el caso: si lo resolvieran, dejarían de ser «hasta el momento» y pasarían a ser, sencillamente, la causa de muerte.
Cinco recién nacidos murieron en la UCIN de un hospital diseñado, entre otras cosas, para que eso no ocurra. Tres días después, el Instituto reparte carpetas y una promesa de reunión pendiente, en un gesto que combina la solemnidad de la transparencia con la parquedad de quien todavía no tiene, o no ofrece, una explicación con nombre y apellido.
La lista de instancias movilizadas impresiona por su extensión: la Cofepris, la Dirección de Epidemiología, el Cenaprece, Riesgos Sanitarios y los servicios de salud de Durango colaboran en la investigación, según detalló el propio comunicado. Cuando tantas siglas se coordinan para investigar un mismo hecho, la responsabilidad se diluye en el reparto tanto como se refuerza la pesquisa.
La quinta familia que no acudió
Una familia ausente entre las cinco merece más atención de la que el comunicado le concede. El material no explicita el motivo de la inasistencia, y sería temerario especular. Pero la frase «queda abierta la disposición» tiene el tono de quien deja la puerta entornada sin saber si alguien va a cruzarla, ni cuándo.
A los encuentros individuales asistieron la directora de Prestaciones Médicas, Alva Santos Carrillo, y el titular de Derechos Humanos del IMSS a nivel central, Jorge Merengo. Dos funcionarios de alto nivel para entregar expedientes clínicos son, según se mire, la medida de la gravedad del caso o la puesta en escena para que esa gravedad quede debidamente registrada.
El episodio se inscribe en una serie de casos que ya movilizaron a la Presidencia: Sheinbaum afirmó que ya se investiga la causa de muerte de los cinco bebés mientras el Instituto administra los tiempos de la información con la cautela de quien no quiere adelantar una conclusión que aún no tiene. La muerte de neonatos en unidades hospitalarias por brotes infecciosos no es inédita en el país: el más recordado es el del Hospital Star Médica de Cuernavaca en 2019, cuya investigación por presunta bacteria intrahospitalaria tardó meses en cerrarse.
Los padres, mientras tanto, esperan algo más sustancioso que expedientes clínicos y la palabra «avances». Un expediente no es una respuesta: es el material con el que, eventualmente, alguien podría construir una. La distancia entre entregar papeles y entregar certezas es la misma que separa un comunicado de una investigación concluida, y por ahora el IMSS solo ha ofrecido lo primero.
