Las lanzaderas gratuitas se concentran en los accesos al recinto donde se celebran las actuaciones, con el objetivo de descongestionar las zonas de aparcamiento y facilitar la salida masiva de asistentes al término de cada concierto. Las paradas en Legazpi y Atocha conectan dos de los principales nudos de transporte de la capital con el lugar de los conciertos, para repartir el flujo de público entre distintas líneas.
El refuerzo del Metro de Madrid se suma a esta operación, con ampliación de frecuencias en las franjas de mayor concentración de viajeros, tanto antes del inicio de las actuaciones como a la salida. Este tipo de medidas se ha aplicado ya en la ciudad con motivo de grandes eventos deportivos y musicales, si bien la magnitud de doce fechas consecutivas de una misma artista no tiene precedente reciente.
La previsión de cerca de 700.000 personas circulando por Madrid durante el ciclo convierte la serie de actuaciones en uno de los mayores fenómenos de movilidad asociados a un evento musical en la capital. El volumen se explica precisamente por tratarse de doce noches consecutivas y no de una única cita, lo que multiplica el número de desplazamientos respecto a un macroconcierto aislado.
La duración del ciclo exige una planificación distinta a la de un evento puntual, tanto para los servicios municipales de transporte como para los operativos de seguridad y limpieza asociados a grandes aforos. El dispositivo de refuerzo debe sostenerse durante varias semanas, algo poco habitual en un calendario de macroeventos que suele concentrarse en jornadas de fin de semana.
El fenómeno se enmarca en la consolidación de Madrid como plaza para giras internacionales de gran formato, una tendencia asociada al aumento de recintos con capacidad para decenas de miles de espectadores. La ciudad ha acogido en los últimos años otros dispositivos de transporte reforzado para conciertos multitudinarios, como los de estadios y grandes explanadas, con esquemas de lanzaderas y ampliación de frecuencias similares al previsto ahora.
La combinación de lanzaderas gratuitas, refuerzo de Metro y paradas específicas en Legazpi y Atocha responde a la necesidad de absorber picos de demanda que superan la capacidad ordinaria del transporte público en esas franjas horarias. El operativo cubrirá las jornadas de conciertos, que reunirán a lo largo de las doce noches a un volumen de asistentes próximo al de grandes eventos deportivos internacionales acogidos anteriormente en la capital.


