La directora ejecutiva de Wildberries, Tatiana Kim, informó a través de Telegram que "esta noche, nuestros centros logísticos fueron atacados en Krasnodar y Nevinnomissk" y confirmó que la empresa evacuó a todo su personal tras los impactos. La ejecutiva no precisó el número de heridos entre sus trabajadores, aunque reconoció que las ofensivas dejaron víctimas dentro de las instalaciones.
El gobernador de la región de Krasnodar, Veniamin Kondratiev, indicó que el ataque contra un complejo de almacenes dejó diez personas heridas. El funcionario confirmó además la muerte de una persona luego de que los restos de un dron cayeran sobre una empresa ubicada en la ciudad de Armavir, un dato que ilustra el riesgo que representan los fragmentos de aeronaves no tripuladas incluso cuando son interceptadas por la defensa antiaérea.
En la vecina región de Stávropol, el gobernador Vladimir Vladimirov reportó que otro ataque provocó un incendio de grandes proporciones en un complejo logístico de Nevinnomissk y dejó cinco personas heridas. Las autoridades locales pidieron a los residentes de Krasnodar no salir de sus casas salvo necesidad extrema debido a la densa humareda generada por el fuego.
El Comité de Investigación de Rusia, entidad equivalente a una fiscalía especializada en delitos graves dentro del sistema judicial ruso, abrió una causa penal por "atentado" a raíz de lo que calificó como ataques de "unidades armadas ucranianas" contra los centros logísticos de las dos ciudades afectadas. La apertura de esta investigación se inscribe en un patrón recurrente en el conflicto, en el que Moscú documenta judicialmente cada ofensiva ucraniana como parte de su relato oficial de la guerra.
El ataque llega apenas días después de que otra ofensiva ucraniana contra instalaciones de Wildberries en las regiones de Tambov y Moscú dejara ocho trabajadores muertos. El pasado sábado, drones ucranianos impactaron dos importantes almacenes de la compañía cerca de Moscú, con saldo de ocho fallecidos y varios incendios. La reiteración de golpes contra la misma empresa en un lapso tan corto sugiere que Kiev considera esos centros logísticos objetivos de valor militar, más allá de su función comercial.
La versión de Kiev y la respuesta rusa
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sostuvo tras los ataques previos que las fuerzas de su país habían golpeado instalaciones que, según su versión, servían para "suministrar componentes sancionados para la producción de drones y equipamiento de navegación". El mandatario no ha ofrecido, hasta el momento, una declaración específica sobre el ataque de este miércoles contra Krasnodar y Nevinnomissk. En un mensaje en redes sociales agregó que en aguas del mar Negro y el mar de Azov "un petrolero y cuatro buques de carga de la 'flota fantasma' rusa también fueron alcanzados", en alusión a la red de embarcaciones que Moscú utilizaría para eludir sanciones a la exportación de crudo. Las autoridades rusas no se han pronunciado sobre esos ataques marítimos.
El Ministerio de Defensa de Rusia, por su parte, aseguró que sus sistemas antiaéreos interceptaron 242 drones ucranianos durante las últimas horas en varias regiones del país, entre ellas Moscú, Krasnodar y Stávropol, además de zonas del mar de Azov, el mar Negro y la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014 en un proceso no reconocido por Ucrania ni por buena parte de la comunidad internacional.
Wildberries, fundada en 2004, es hoy uno de los mayores conglomerados de comercio electrónico de Rusia y opera una amplia red de centros de distribución en todo el país. La compañía no figura en las listas de sanciones de Ucrania ni de sus aliados occidentales como entidad vinculada a la industria de defensa, un elemento que añade controversia a la justificación militar ofrecida por Kiev para atacar sus instalaciones.
El uso de drones de largo alcance contra infraestructura logística y energética en territorio ruso se ha consolidado como una de las líneas de la estrategia militar ucraniana, ante la dificultad de sostener una ofensiva terrestre de gran escala frente a las fuerzas rusas. Este tipo de operaciones apunta a erosionar cadenas de suministro y capacidad industrial en la retaguardia rusa, un cálculo que traslada el costo del conflicto a instalaciones civiles y de doble uso lejos de la línea del frente.
El conflicto entre Rusia y Ucrania se remonta a la anexión de Crimea en 2014 y escaló a una invasión a gran escala en febrero de 2022. Ha atravesado sucesivas fases de negociación fallida, entre ellas los acuerdos de Minsk firmados tras el estallido del conflicto en el este ucraniano y rondas de diálogo posteriores auspiciadas por terceros países, sin que a la fecha exista un acuerdo de paz vigente.
De cara a los próximos días, el Comité de Investigación de Rusia deberá avanzar en la causa penal abierta por el ataque de este miércoles, mientras el gobierno ucraniano mantiene su política de no confirmar ni desmentir en detalle cada operación atribuida a sus fuerzas contra territorio ruso. Los equipos de emergencia seguían combatiendo las llamas en ambos centros logísticos varias horas después de los impactos, sin que se haya anunciado hasta el momento una nueva ronda de diálogo formal entre Moscú y Kiev.
