La aeronave era un Boeing 767-300 con más de 30 años de antigüedad que había despegado del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, en San Juan de Puerto Rico, con destino a Miami. La vocera de Amazon, Kelly Nantel, explicó en un comunicado que la empresa dedicó tiempo a apoyar la investigación y a revisar las circunstancias del siniestro antes de romper el vínculo comercial con la operadora.
"Hemos dedicado tiempo a apoyar la investigación y a revisar algunas de las circunstancias que lo rodean, y hemos decidido suspender nuestras operaciones con 21 Air", dijo Kelly Nantel, vocera de Amazon.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte, conocida por sus siglas en inglés como NTSB, reveló que los pilotos consideraron abortar el aterrizaje una vez que la aeronave ya había tocado tierra, ante un posible exceso de velocidad, pero finalmente no ejecutaron esa maniobra. El organismo mantiene a su cargo la investigación oficial sobre las causas del accidente, que aún no arroja una conclusión sobre responsabilidades.
El impacto obligó al cierre de dos pistas del aeropuerto de Miami en los días posteriores al accidente. local Miami Herald, una de ellas permanecía cerrada este lunes, lo que generó más de sesenta vuelos con retraso durante la jornada. La afectación se sumó a las decenas de vuelos suspendidos y los cientos de retrasos registrados en la semana inmediatamente posterior al choque del 6 de septiembre.
Dos demandas contra Amazon y los pilotos
La esposa de uno de los cinco fallecidos y uno de los ocupantes de la camioneta que resultó herido presentaron la semana pasada dos demandas por separado contra Amazon, contra la división Amazon Air Cargo, contra otras empresas aéreas vinculadas a la operación y contra los dos pilotos de la aeronave. Los demandantes sostienen que el accidente fue consecuencia de una cadena de negligencias que incluiría un error del piloto, una formación inadecuada del personal y el uso de una aeronave con 32 años de antigüedad, entre otros factores.
Ninguna autoridad judicial ha determinado responsabilidad penal o civil en el caso, que se encuentra en fase de investigación tanto por parte de la NTSB como de los tribunales civiles donde se presentaron las demandas. La decisión de Amazon de suspender operaciones con 21 Air antecede a cualquier resolución sobre las causas técnicas del accidente o sobre las demandas interpuestas.
21 Air opera como una de las aerolíneas de carga que prestan servicios a Amazon bajo el modelo de subcontratación que la empresa emplea para su red de distribución aérea, una práctica común entre las grandes plataformas de comercio electrónico para ampliar su capacidad logística sin operar flotas propias en su totalidad. La ruptura del vínculo comercial, sin embargo, no implica una determinación de culpabilidad, sino una medida corporativa mientras avanza la investigación.
La antigüedad de las flotas de carga subcontratadas por gigantes tecnológicos ha estado en el centro del escrutinio en episodios recientes. Así como en México se ha documentado el entramado de contratos y relaciones comerciales que rodean a figuras del poder político, como muestra la investigación sobre la red de negocios de Andy López Beltrán, el sector de la aviación de carga en Estados Unidos enfrenta ahora preguntas sobre la edad de sus aeronaves y los estándares de las operadoras contratadas por el comercio electrónico.
Ni la NTSB ni las autoridades federales de aviación de Estados Unidos han emitido una conclusión final sobre las causas del accidente. El expediente permanece abierto y las autoridades continúan revisando factores como las condiciones de viento, la velocidad de la aeronave al momento del aterrizaje y su estado mecánico, de acuerdo con reportes previos sobre el caso.
La suspensión de operaciones con 21 Air representa, hasta ahora, la principal consecuencia corporativa derivada del accidente del 6 de septiembre, mientras el proceso judicial de las dos demandas sigue su curso en los tribunales civiles donde fueron presentadas la semana pasada.
