El deslizamiento de tierra se registró durante la noche del martes, cuando una tormenta intensa cayó sobre el poniente de la Ciudad de México. La mañana del miércoles, la vialidad amaneció obstruida por una gran cantidad de material térreo y piedras, lo que ocasionó afectaciones a la circulación en una zona de alta densidad de oficinas corporativas y desarrollos residenciales. De acuerdo con autoridades capitalinas, el deslizamiento afectó además un poste de alumbrado público sobre la avenida.
José Piña, director ejecutivo de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la demarcación, explicó que las labores no pudieron avanzar de inmediato por las condiciones del punto afectado. "Ayer fue muy difícil poder trabajar por falta de luz y seguridad para los trabajadores, pero desde hoy muy temprano el alcalde Mauricio Tabe nos instruyó, al área de Obras, Servicios Urbanos y Arbolado a retirar todo este material caído para poder reabrir la vialidad lo más pronto posible, además de mitigar algunos riesgos", comentó el funcionario, citado por la propia alcaldía.
Los trabajos de retiro de material, limpieza de la vialidad y revisión de las condiciones del terreno continuaron durante buena parte de la jornada, hasta que la demarcación confirmó, pasadas las 19:00 horas, la reapertura total de la circulación en Bosques de la Reforma.
Bosques de las Lomas se ubica en una zona de barrancas y laderas del poniente capitalino, un terreno especialmente sensible a la erosión y a los deslizamientos cuando las precipitaciones son intensas. La temporada de lluvias en el valle de México se extiende habitualmente de mayo a octubre, periodo en el que las autoridades capitalinas activan protocolos de vigilancia sobre puntos considerados de riesgo por inestabilidad de laderas.
El material disponible no precisa si el tramo de Bosques de la Reforma donde ocurrió el derrumbe estaba clasificado previamente bajo algún nivel de alerta específico, ni detalla un balance de los costos de la intervención o un diagnóstico técnico sobre las causas exactas del desprendimiento.
La alcaldía no reportó personas lesionadas ni daños a inmuebles derivados directamente del deslave, más allá de la afectación al poste de alumbrado. En el mismo periodo, vecinos de la colonia Del Valle mantienen gestiones con la Fiscalía de la Ciudad de México por casos de despojo, entre otros trámites comunitarios activos en distintas demarcaciones durante la temporada de lluvias.
Un riesgo recurrente en el poniente
Los deslaves en zonas de barrancas de la Ciudad de México no son un fenómeno aislado. Colonias asentadas sobre laderas del poniente y del sur —desde Cuajimalpa hasta Álvaro Obregón y Magdalena Contreras— han registrado en temporadas de lluvia recientes desprendimientos de tierra que han afectado vialidades, banquetas y muros de contención. La saturación del suelo en pendientes pronunciadas es el factor de riesgo que las autoridades de Protección Civil monitorean año con año.
La atención de emergencias de este tipo corresponde a un esquema de coordinación entre las alcaldías —a través de sus áreas de Protección Civil, Obras y Servicios Urbanos— y el gobierno central de la capital, que aporta cuerpos como Bomberos y la Secretaría de Obras. Ese reparto de competencias determina quién retira el material, quién restablece el alumbrado y quién evalúa la estabilidad del talud tras un derrumbe.
A partir de la reapertura, corresponderá a las autoridades de Miguel Hidalgo determinar si el punto donde ocurrió el deslave requiere obras de mitigación permanentes, como muros de contención o sistemas de drenaje adicionales, para reducir el riesgo de que un episodio similar se repita en próximas tormentas. La demarcación no ha anunciado hasta el momento un cronograma para ese tipo de intervención ni un diagnóstico definitivo sobre el tramo afectado.