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Presupuesto de las Universidades del Bienestar se triplicó desde 2019, sin datos de deserción

Marco Fernández, de México Evalúa, señala «un problema muy serio de operación y de calidad del aprendizaje» en el modelo educativo.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum reporta que las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJ) pasaron de mil millones de pesos anuales entre 2019 y 2024 a 3 mil millones en 2026, mientras su matrícula de 84,304 estudiantes equivale a apenas 34.6% de la capacidad instalada del sistema, que asciende a 243,605 lugares.

El documento detalla que, del 1 de septiembre de 2025 al 30 de junio de 2026, las UBBJ impartieron 37 carreras en 214 sedes educativas, con 23,929 egresados y 13,817 títulos profesionales entregados. En 2025 se abrieron 15 nuevas sedes y para 2026 se aprobó la incorporación de otras 25, con lo que el sistema suma 239 planteles en distintas localidades del país. El presupuesto, según el informe, aumentó de mil millones de pesos anuales entre 2019 y 2024 a 2 mil 500 millones en 2025 y 3 mil millones en 2026.

La matrícula reportada resulta 723 alumnos menor a los 85,027 estudiantes registrados en 2024, lo que rompe la tendencia de crecimiento sostenido del programa desde su creación: de 14,033 estudiantes en 2019, escaló a 28,087 en 2020, 37,585 en 2021, 45,581 en 2022, 62,775 en 2023 y 85,027 en 2024, un incremento de casi seis veces en cinco años. El propio informe no presenta tasas de abandono escolar, eficiencia terminal por generación ni información sobre inserción laboral de los egresados.

Hace varias semanas, la presidenta invitó a los jóvenes que no lograron ingresar a instituciones de alta demanda a optar por las Universidades para el Bienestar y la Universidad Nacional Rosario Castellanos. La propuesta generó cuestionamientos entre especialistas en educación superior, que advierten sobre la falta de indicadores públicos para comparar la calidad de ambos modelos.

Marco Fernández, investigador de México Evalúa y coordinador de Educación con Equidad y Calidad del Tec de Monterrey, cuestiona que las Universidades para el Bienestar sean presentadas como una alternativa equivalente para quienes no logran un lugar en instituciones de mayor demanda. Reconoce que el país enfrenta un problema de cobertura en educación superior, pero advierte que las opciones creadas en los últimos años no han alcanzado la calidad necesaria.

"Lo que también creo que refleja esta situación es un problema serio de oportunidades de calidad de la educación superior, porque hay tantas personas que aspiran a ingresar a la UNAM, a la UAM, a la Autónoma de Nuevo León, a la de Guanajuato, a una serie de universidades muy reducida, porque los espacios son limitados y las alternativas que el gobierno ha venido desarrollando en los últimos años tienen realmente un problema muy serio de operación y de calidad del aprendizaje", afirma Marco Fernández, investigador de México Evalúa.

Fernández añade que las universidades Benito Juárez han sido objeto de cuestionamientos por sus condiciones de operación, infraestructura, profesorado y resultados para sus egresados, y sostiene que, si representan una alternativa real para los jóvenes, deberían existir indicadores públicos sobre sus resultados académicos y laborales.

Sin trazabilidad de cohortes

Horacio Martínez, especialista en temas educativos, advierte que no existen datos públicos consolidados que permitan conocer el abandono escolar real en las Universidades del Bienestar, pese al crecimiento acelerado de la matrícula durante el sexenio pasado y el actual.

"Existe una matrícula creciente, publicitada con entusiasmo gubernamental, pero sin series públicas consolidadas de abandono escolar ni eficiencia terminal por generación. Un sistema que multiplicó su matrícula seis veces en cinco años sin ofrecer trazabilidad de cohortes no está siendo evaluado", señala Horacio Martínez, especialista en temas educativos.

Martínez plantea que es urgente que estas escuelas publiquen indicadores de trayectoria escolar por generación —cifras de ingreso, abandono, rezago y titulación, sede por sede—, siguiendo estándares comparables a los que utiliza la ANUIES para el resto del sistema de educación superior. El modelo se inscribe en una expansión reciente de esquemas educativos asociados a los programas del Bienestar, en un país donde la inversión pública también se refleja a escala local, como los 13,462 mdp de inversión estatal y federal reportados en Ciudad Victoria. Fernández coincide en que la falta de estos indicadores limita la posibilidad de conocer si las Universidades del Bienestar cumplen con el objetivo de ofrecer alternativas de educación superior de calidad.

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