Los hechos comenzaron pasado el mediodía del jueves, cuando un grupo de pobladores detuvo un convoy del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal en la carretera que une Quechultenango con Chilpancingo, a través del municipio de Mochitlán. Bloquearon la vía con camiones repartidores, autos particulares, urvans del transporte público y maquinaria pesada, con el propósito declarado de impedir que los uniformados llegaran a la cabecera municipal de Quechultenango.
Pobladores encapuchados con palos, tubos y piedras atacaron al convoy, quemaron patrullas de la Guardia Nacional y retuvieron durante casi cinco horas a 29 elementos, entre soldados, agentes de la Guardia Nacional y policías estatales, a quienes desarmaron y confinaron en un comedor comunitario rodeado por la población. Un segundo convoy que intentaba avanzar hacia la cabecera encontró cada vez más resistencia conforme se acercaba.
Alrededor de las 4 de la tarde salió de Chilpancingo un contingente de unas 50 patrullas del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal para rescatar a los retenidos, con apoyo de un helicóptero militar que sobrevoló la zona. Los uniformados ingresaron a la cabecera municipal de Quechultenango alrededor de las 6 de la tarde y liberaron a sus 29 compañeros.
El subsecretario de Desarrollo Político y Social del gobierno de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, sostuvo que el convoy retenido realizaba un recorrido de rutina y no una operación para detener a presuntos líderes de la organización criminal Los Ardillos, que mantiene control sobre Quechultenango desde hace años. De acuerdo con informes oficiales, esa organización mantendría vínculos con autoridades municipales de Quechultenango y Mochitlán.
Versiones encontradas sobre el saldo
El alcalde perredista de Quechultenango, David Astudillo Morales, detalló este viernes que los diez heridos —todos pobladores, según su versión— fueron trasladados a los hospitales generales de Chilpancingo y Chilapa, algunos en condición grave. Astudillo acusó al secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, de minimizar el saldo del enfrentamiento.
En la conferencia mañanera, Trevilla Trejo reportó solo dos pobladores heridos y tres soldados lesionados, uno de ellos por un machetazo en la mano. En el mismo foro, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que en varias zonas de Guerrero las organizaciones criminales han establecido vínculos con la población, una tesis que Sheinbaum ha sostenido en apariciones recientes, entre ellas su informe de gobierno en Mérida.
El director del Centro de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello, el sacerdote Filiberto Velázquez Florencio, contradijo esa lectura oficial.
"En Guerrero las organizaciones criminales no cuentan con bases sociales, porque la población que participa en bloqueos son amenazados", afirmó Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello.
El episodio ocurre dos semanas después de que, el 5 de septiembre, fuera hallado el cadáver desmembrado del soldado de la Guardia Nacional Eduardo Bustos en la comunidad de Plan de Lima, municipio de Juan R. Escudero, junto con otros tres cuerpos. A raíz de ese hallazgo, el Ejército desplegó operaciones en ese municipio y en las comunidades de El Ocotito y Xaltianguis que derivaron en la detención de unos 24 presuntos integrantes de Los Ardillos, entre ellos el comisario de Xaltianguis, Said Sánchez Sandoval, señalado por el asesinato del militar.
Este viernes los sitios de urvans que salen de Chilpancingo hacia Tixtla, Chilapa, Mártir de Cuilapan y la comunidad de Atliaca amanecieron cerrados, sin unidades ni choferes, lo que obligó a cancelar la apertura de una exposición de artesanos de Mártir de Cuilapan prevista en el zócalo de la capital guerrerense.