Bonilla Valverde, quien encabeza el Ejecutivo estatal en calidad de interina, indicó que instruyó a los integrantes de su gabinete a buscar alternativas de venta para otros cultivos, con miras a replicar el esquema logrado con el sorgo rojo. La mandataria enmarcó el contrato como un primer paso hacia lo que describió como una reconversión productiva en los campos de cultivo del estado, sin precisar montos económicos de la operación ni plazos de entrega del volumen comprometido.
La gobernadora precisó que las autoridades estatales dan acompañamiento a los organismos de productores y a los agricultores que deseen incursionar en mercados internacionales, bajo un esquema que, según expuso, busca dar certeza a las ventas. La reconversión de tierras hacia este cultivo, de concretarse a la escala que plantea la mandataria interina, implicaría decisiones de siembra para el ciclo agrícola siguiente, dado que los tiempos de producción agrícola no permiten ajustes inmediatos.
El sorgo rojo, a diferencia de otras variedades del grano empleadas principalmente como forraje para ganado, tiene demanda específica en el mercado asiático por su uso en la destilación del baijiu, bebida con siglos de tradición en China y que sostiene una industria de gran escala en ese país. Esa demanda ha impulsado en años recientes las exportaciones de sorgo mexicano hacia el mercado chino. El volumen ahora reportado por Sinaloa marcaría, en los términos anunciados, una de las operaciones de mayor tamaño registradas para una sola entidad.
Un estado con vocación agroexportadora que busca diversificar
El anuncio se inscribe en los esfuerzos del gobierno sinaloense por diversificar los mercados de destino de su producción agrícola, tradicionalmente concentrada en el mercado interno y en EU. Sinaloa es uno de los principales productores de granos del país, con una vocación agroexportadora que históricamente ha girado en torno al maíz blanco, el frijol y las hortalizas dirigidas al mercado estadounidense.
La relación comercial agropecuaria entre México y China se enmarca en un contexto en el que el gobierno federal ha impulsado en distintos momentos la diversificación de mercados de exportación para reducir la dependencia del comercio con EU, socio con el que México mantiene el grueso de sus intercambios en el marco del T-MEC. Ese tratado, vigente desde julio de 2020 en sustitución del TLCAN, no regula las exportaciones mexicanas hacia terceros países, por lo que operaciones de este tipo se rigen por las normas fitosanitarias y arancelarias que México negocia de manera independiente con Beijing.
En el caso de China, las importaciones agrícolas están sujetas a protocolos fitosanitarios negociados caso por caso, procedimiento que en el pasado ha implicado procesos prolongados de habilitación de plantas y regiones productoras mexicanas para exportar distintos granos y oleaginosas hacia ese mercado. La política exterior comercial formal sigue siendo atribución del gobierno federal a través de la Secretaría de Economía y la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La gestión de gobiernos estatales para cerrar acuerdos comerciales directamente con contrapartes extranjeras no es un fenómeno nuevo en México. Distintas entidades han buscado en las últimas décadas establecer vínculos comerciales propios, particularmente en sectores agroindustriales, aun cuando la conducción de la política comercial exterior corresponde a la Federación. Sinaloa, junto con Sonora y otras entidades del noroeste, ha figurado históricamente entre las que han impulsado misiones y contratos de venta agrícola hacia Asia.
El anuncio del embarque se produce en un periodo de intensa actividad política en Sinaloa, donde distintos aspirantes dentro de Morena han manifestado interés en la coordinación de la 4T en la entidad, proceso que ha derivado en señalamientos cruzados sobre presuntos actos anticipados de campaña, actualmente bajo revisión de las instancias partidistas correspondientes.
El gobierno estatal no detalló si el contrato con Sichuan Yourong Group contempla embarques recurrentes en ciclos agrícolas futuros o si se trata de una operación única, tampoco especificó el puerto de salida ni el mecanismo de transporte, información relevante para dimensionar el impacto logístico y económico real de la operación en la economía sinaloense.
De cara a los próximos meses, el gobierno estatal deberá precisar los términos completos del acuerdo, incluidas las condiciones de pago, las certificaciones fitosanitarias aplicadas y el calendario de siembra que permitiría a los productores interesados sumarse al esquema de exportación hacia China para los ciclos agrícolas venideros.