«Cuando sea oportuno, iremos a Estados Unidos a reunirnos con el presidente Trump, pero en este momento hay buena comunicación», expresó Sheinbaum en respuesta a una pregunta sobre si buscaría un encuentro bilateral próximo. La presidenta insistió en que su gobierno privilegia «una buena relación» con Washington, «pero no por ello vamos a dejar de defender nuestros principios de soberanía, independencia, integridad territorial, de no injerencia, de no subordinación… de coordinación», dijo. Ese conjunto de principios remite a la doctrina Estrada, eje de la diplomacia mexicana desde 1930.
La mandataria precisó que, por ahora, la comunicación entre ambos gobiernos se sostiene por vía telefónica y a través de equipos técnicos. «Cuando lleguemos a un acuerdo, ya podríamos reunirnos, hablamos muy seguido (…) y nuestros equipos están mucho contacto (…) Ya habrá otra oportunidad», respondió al ser cuestionada sobre un encuentro presencial. Sheinbaum añadió que su gobierno busca «el mejor acuerdo comercial posible».
La presidenta detalló que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se encuentra en Washington junto con el embajador de México en EU, Roberto Lazzeri; Julio Berdegué Sacristán, y Altagracia Gómez, esta última en calidad de asesora del sector empresarial. «Obviamente no es como parte del gobierno, pero (asiste) como asesora del sector empresarial, también apoyando en la comunicación entre el sector empresarial y el gobierno para los temas del tratado comercial y los aranceles que México tiene hoy», señaló. Precisó también que el secretario de Relaciones Exteriores se encuentra en territorio estadounidense.
«Hay permanente comunicación entre los gobiernos y de manera personal vía telefónica», resumió la jefa del Ejecutivo, en un intento por transmitir que la relación bilateral avanza pese a la ausencia de un encuentro entre ambos mandatarios. La estrategia de comunicación directa por vía telefónica, sin encuentros presenciales frecuentes, ha caracterizado buena parte de la relación entre Sheinbaum y Trump desde que ambos asumieron funciones.
El trasfondo de estas gestiones es la revisión de las condiciones comerciales entre México y Estados Unidos, en un contexto marcado por la imposición de aranceles por parte de la administración Trump a distintos sectores de exportación mexicanos. México mantiene con Estados Unidos y Canadá el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente desde julio de 2020, que contempla una revisión conjunta prevista para 2026, año en que corresponde a las tres partes evaluar su continuidad o renegociación.
La presidenta no ofreció una fecha ni un marco temporal concreto para la eventual reunión con Trump, y se limitó a señalar que ésta se concretará «cuando sea oportuno». Los encuentros presidenciales entre México y Estados Unidos tienen precedentes relevantes en la historia reciente: destaca la visita de Trump a la Ciudad de México en agosto de 2016, entonces como candidato, para reunirse con el entonces presidente Enrique Peña Nieto, un episodio que generó controversia por el contraste entre el discurso migratorio del republicano y la recepción oficial mexicana.
En otro momento de la conferencia, Sheinbaum abordó la invitación a la Cumbre del Grupo de los Veinte (G20), programada para el 14 y 15 de diciembre en Miami. «México tiene que estar presente, en principio deberíamos ir», afirmó, aunque aclaró que la decisión final se tomará conforme se acerque la fecha del evento.
La presidenta descartó, en cambio, una visita a Brasil en el corto plazo, y lo fundamentó en que ese país atraviesa un proceso electoral. Aprovechó para respaldar la gestión del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de quien dijo que «ha hecho un extraordinario trabajo al frente de Brasil y lo muestran los indicadores», sin precisar cifras.
Sheinbaum relató que sostuvo una conversación con Lula da Silva luego de que éste la invitara a un evento al que no pudo asistir por coincidir con la final del Mundial 2026. Como resultado de los acercamientos entre ambos gobiernos, mencionó la existencia de «un acuerdo de entendimiento entre Petrobras y Pemex para avanzar en exploración conjunta de aguas profundas en el Golfo de México», un proyecto que involucra a las paraestatales petroleras de ambos países en una de las zonas con mayor potencial de hidrocarburos del continente.
De cara a los próximos meses, quedan pendientes tanto la definición sobre la asistencia mexicana a la cumbre del G20 en Miami, en diciembre, como el desenlace de las negociaciones arancelarias que sostienen en Washington los funcionarios y representantes empresariales mexicanos. La eventual reunión presencial entre Sheinbaum y Trump, según lo expresado por la propia presidenta, dependerá del avance concreto de esas conversaciones comerciales, sin que por el momento exista una fecha determinada para su realización.
