El primer terremoto ocurrió el viernes 14 de agosto hacia las 05:58 hora local, con epicentro a 68 kilómetros de la ciudad de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, cerca de la isla de Flores, y se registró a poca profundidad, un factor que suele intensificar la fuerza de la sacudida percibida en superficie. El USGS calculó su magnitud en 7,7. La sacudida inicial activó de forma preventiva una alerta de tsunami que fue retirada horas más tarde, y estuvo acompañada de potentes réplicas, entre ellas una de magnitud 6,1.
El jefe de la agencia nacional de gestión de desastres de Indonesia, Suharyanto, señaló en conferencia de prensa que se había confirmado la muerte de 38 personas, tras revisar al alza un balance previo de 20 fallecidos. "Se ha confirmado la muerte de 38 personas. Dos han resultado heridas de gravedad, 11 tienen heridas leves y unas 2.000 personas evacuaron la zona por sus propios medios", indicó el funcionario.
El segundo terremoto, registrado este sábado en Sumatra Septentrional, se produjo a considerable distancia geográfica del primero. La profundidad de 183,2 kilómetros calculada por el USGS contrasta con el carácter superficial del evento del viernes, un rasgo que, según la práctica sismológica habitual, reduce la probabilidad de que un movimiento genere un tsunami asociado.
Un país sobre el cinturón de fuego del Pacífico
Indonesia se ubica sobre el llamado cinturón de fuego del Pacífico, la franja que concentra buena parte de la actividad sísmica y volcánica del planeta. El archipiélago descansa sobre el punto de encuentro de varias placas tectónicas —entre ellas la Indo-Australiana, la Euroasiática y la del Pacífico—, cuyo desplazamiento constante y roce mutuo acumulan energía que se libera periódicamente en forma de terremotos. Esa misma dinámica explica la existencia de numerosos volcanes activos a lo largo del territorio.
La dispersión geográfica del país, compuesto por miles de islas, dificulta una respuesta homogénea ante emergencias que, como en este caso, pueden ocurrir de forma casi simultánea en regiones distantes entre sí. La vigilancia se mantiene ante la posibilidad de nuevas réplicas tras ambos movimientos.
Según expertos citados en torno al evento, el terremoto de Flores habría sido producto de una falla inversa, es decir, de un bloque de la corteza terrestre que se desplazó sobre otro. El fenómeno no se originó en la gran zona de subducción que recorre el sur del archipiélago, sino en un sistema de fallas situado al norte de Flores, la misma estructura que rompió en 1992 y provocó uno de los tsunamis más letales de la historia reciente del país, con más de 2.000 víctimas mortales.
El precedente de 2004
El antecedente más devastador de la región sigue siendo el terremoto de magnitud 9,1 ocurrido en 2004 frente a la costa de Sumatra, que desencadenó un tsunami de proporciones históricas y causó la muerte de unas 220.000 personas en toda la región del océano Índico, de las cuales cerca de 170.000 fallecieron en territorio indonesio. Aquel desastre transformó los protocolos regionales de alerta temprana ante tsunamis, hoy gestionados por agencias nacionales como la que encabeza Suharyanto.
En el corto plazo, la atención de las autoridades seguirá concentrada en las labores de rescate y asistencia humanitaria en Flores, donde continúan las tareas de búsqueda y la atención a los heridos reportados tras el sismo del viernes. La evolución del número de víctimas y de los daños dependerá de los reportes que en los próximos días entreguen los equipos de socorro desplegados en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, mientras se mantiene la vigilancia sobre una eventual escalada de la actividad sísmica en otras zonas del archipiélago.
