Dentro de la población ocupada, la proporción de mujeres pasó de 37.6% a 39.3% en el mismo periodo, según la misma encuesta del INEGI. La tasa de ocupación —la proporción de quienes participan en la actividad económica y efectivamente tienen trabajo— se ubicó en 97% en 2025, frente a 96.6% en 2020, lo que indica que el crecimiento en la participación no vino acompañado de un aumento proporcional del desempleo entre quienes buscan incorporarse al mercado laboral.
La STPS subrayó que el fenómeno no se limita a la cantidad de mujeres trabajando, sino también a la calidad del empleo al que acceden. La población asalariada con al menos una prestación laboral aumentó de 65% en 2020 a 66.8% en 2025, mientras que quienes carecen de cualquier prestación disminuyó de 34.9% a 33.2% en el mismo lapso, de acuerdo con el organismo.
El desglose por prestación específica muestra avances generalizados. El aguinaldo pasó de 61.6% a 64% de cobertura entre la población asalariada; las vacaciones con goce de sueldo, de 55.5% a 58.5%; el servicio médico, de 54.3% a 55%; el registro en Afore o Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), de 50% a 52%; el crédito para vivienda, de 47.5% a 49.5%; y el reparto de utilidades, de 38.7% a 42.5%, según el INEGI.
El reparto de utilidades es la prestación con mayor crecimiento relativo en el periodo, casi cuatro puntos porcentuales. El avance coincide con el periodo posterior a la reforma en materia de subcontratación de 2021, que prohibió el outsourcing de personal salvo servicios especializados y obligó a formalizar relaciones laborales antes ubicadas en esquemas de tercerización.
Servicios concentran 44.2% del empleo
Por sector de actividad, los servicios concentraron 44.2% de la población ocupada en 2025, frente a 43.7% en 2020, como el principal generador de empleo del país. La construcción pasó de 7.8% a 8.1%, el comercio de 19.4% a 19.5%, y el bloque de minería, manufactura, electricidad y agua avanzó de 16.3% a 16.4%, según la Encuesta Intercensal.
En sentido contrario, la agricultura, ganadería, aprovechamiento forestal, pesca y caza redujo su peso relativo de 10.7% a 10% de la población ocupada. La tendencia confirma un desplazamiento estructural de larga data en la economía mexicana, en el que el sector primario pierde participación frente a servicios y manufactura, un proceso ligado a la integración del país en cadenas globales de valor bajo el T-MEC.
Otro cambio relevante ocurrió en la distribución de horas trabajadas. En 2025, 52.5% de la población ocupada trabajó entre 40 y 48 horas semanales, frente a 46% en 2020. En paralelo, la proporción que trabajó 49 horas o más cayó de 27.1% a 22.2%, y quienes superaron las 56 horas semanales bajaron de 16.4% a 12.7%, según el INEGI.
La reducción de jornadas extensas coincide con el debate legislativo sobre acortar la jornada laboral a 40 horas, discutido en San Lázaro durante la LXVI Legislatura sin que se haya aprobado una reforma constitucional en la materia. Los datos del INEGI no permiten atribuir la disminución de horas extendidas a una causa específica, pero coinciden con el periodo en que el tema ha ganado presencia en la agenda pública.
Participación general se ubica en 55.1%
La participación económica de la población de 12 años y más —hombres y mujeres— se ubicó en 55.1% en 2025, 1.1 puntos porcentuales por encima del nivel de 2020. El avance de 2.2 puntos entre las mujeres es, en consecuencia, mayor que el promedio general, lo que según la STPS refleja una incorporación femenina más dinámica que la del conjunto de la fuerza laboral.
La dependencia de las mujeres mexicanas del trabajo no remunerado —cuidado de hijos, tareas domésticas— ha sido señalada históricamente como el principal freno a su participación económica, un patrón documentado por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI. La incorporación femenina al mercado formal se ha discutido en México desde la creación del Instituto Nacional de las Mujeres en 2001, primer organismo federal dedicado a la equidad de género.
La brecha entre la participación femenina, de 41%, y la general, de 55.1%, sigue siendo amplia, lo que indica que las mujeres continúan participando en el mercado laboral en una proporción menor a la de los hombres. El INEGI no desglosó en el material disponible la participación exclusivamente masculina para el mismo periodo.
El acceso de las trabajadoras independientes a instrumentos financieros formales sigue siendo limitado en México; sectores como la banca han apuntado que herramientas tecnológicas podrían abrir el crédito automotriz a 16.8 millones de trabajadores independientes, un universo en el que las mujeres tienen presencia relevante.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social concluyó que, en conjunto, los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 muestran una mayor participación económica de las mujeres, una alta proporción de población ocupada entre quienes buscan trabajo, cambios en la estructura de posición laboral y una mayor concentración de la jornada en el rango de 40 a 48 horas semanales, de acuerdo con el comunicado difundido por la dependencia con base en los datos del organismo estadístico.