El instituto, de reciente creación en el estado, atraviesa lo que su dirigencia describe como una primera fase de organización interna. Según Pérez Pérez, esa etapa deberá quedar cerrada antes de diciembre, mes en que arrancará formalmente el proceso electoral que definirá, en 2027, quién gobierna los 84 ayuntamientos hidalguenses y quién ocupa las 30 curules del Congreso estatal.
La prioridad, señaló el dirigente, no es todavía la afiliación masiva sino la integración de comités municipales y la preparación de la representación que el partido necesitará ante las autoridades electorales durante la contienda. Paz reporta actualmente más de 10 mil afiliados, cifra que proviene del proceso mediante el cual obtuvo su registro estatal.
Pérez Pérez fue explícito sobre lo que está en juego: la elección de 2027 resultará decisiva para la supervivencia legal del partido. La normativa electoral exige a los institutos políticos alcanzar al menos el 3% de la votación para conservar su registro; no lograrlo implica la pérdida de la prerrogativa y, con ella, la desaparición como fuerza registrada.
Ese umbral ha borrado del mapa a partidos de reciente creación en distintos estados. En el ámbito nacional, la elección de 2018 dejó sin registro al Partido Encuentro Social, a Nueva Alianza y al Partido del Trabajo —este último lo recuperó después—, todos por no alcanzar el mínimo de votación que fija la ley. Ese antecedente explica por qué la dirigencia hidalguense insiste en construir primero una estructura de representación antes de abrir una campaña de afiliación más amplia.
El dirigente estatal explicó que Paz competirá en solitario en 2027 por una razón que no depende de la voluntad del partido: la legislación electoral restringe a los institutos de nueva creación la posibilidad de participar en coalición durante su primer proceso electoral. A esa limitación legal, dijo, se suma una decisión propia: acudirán a las urnas únicamente con candidatos de sus propias filas.
Pérez Pérez rechazó cualquier acercamiento con Morena, el partido en el gobierno federal, y sostuvo que ni esa fuerza ni ninguna otra les aportará un solo voto. Con ese planteamiento defendió la autonomía electoral del instituto frente a la lectura, extendida en otros estados, de que los partidos pequeños de reciente formación terminan operando como membretes o satélites de fuerzas mayores.
Visitas y filtros a candidaturas de Hernández Madrid
La secretaria general de Paz en el estado, Gloria Hernández Madrid, detalló que la construcción de la estructura territorial incluye visitas directas a comunidades y reuniones personales, tanto con liderazgos políticos locales como con ciudadanos sin experiencia electoral previa o que nunca han ocupado un cargo público. El objetivo, dijo, es formar cuadros capaces de integrar las planillas municipales y contar con representantes que defiendan los votos del partido en las casillas.
Hernández Madrid añadió que el partido aplicará filtros a quienes aspiren a una candidatura y descartará perfiles con antecedentes relacionados con actos de corrupción u otras conductas que consideren incompatibles con el servicio público. La dirigencia no detalló el mecanismo concreto de esos filtros ni si contemplan alguna instancia de revisión externa.
El caso de Paz en Hidalgo se inscribe en un fenómeno más amplio de nuevos institutos políticos que han buscado registro nacional o estatal en los últimos ciclos electorales, buena parte de los cuales no logró superar el umbral mínimo de votación y perdió su registro tras una sola elección. Esa experiencia explica la insistencia de la dirigencia hidalguense en priorizar la estructura territorial antes que la visibilidad mediática.
La discusión sobre el papel de los partidos pequeños y su relación con las fuerzas dominantes convive con otras investigaciones sobre el entramado de intereses alrededor del poder político, como las que han documentado la red de negocios vinculada a Andy López Beltrán o los contratos y procesos penales de familiares de políticos que registran documentos mercantiles y judiciales.
El proceso electoral que renovará los 84 ayuntamientos y las 30 curules del Congreso de Hidalgo se rige por la legislación local, que fija a los partidos de nueva creación tanto la prohibición de coaligarse en su primera elección como la obligación de rebasar el 3% de la votación para no perder el registro. Ambos requisitos delimitan el margen con el que Paz encara la contienda.
Pérez Pérez insistió en que la etapa de organización interna debe cerrarse antes de diciembre de este año, cuando arrancará formalmente el proceso electoral 2026-2027 en Hidalgo, fecha que el dirigente fijó como el cierre de la fase de estructuración territorial del partido.