"Por cierto, me tengo que cuidar porque hoy empieza el tiempo del proceso electoral. Entonces, hay que cuidarse de qué es lo que se dice porque puedo ser sancionada", expresó la presidenta desde el Salón Tesorería, donde ofrece cada mañana su conferencia. La advertencia alude a las restricciones que la legislación electoral impone a los servidores públicos durante los comicios, entre ellas la neutralidad y la prohibición de intervenir en la contienda con recursos o mensajes que favorezcan a alguna fuerza.
El arranque coincidió la misma jornada con la ceremonia de izamiento de bandera que el INE realizó en sus oficinas centrales, con la que los consejeros electorales dieron el banderazo oficial al calendario que regirá la contienda 2026-2027.
Sheinbaum insistió en que las campañas negativas no aportan al debate público y pidió a las fuerzas políticas centrar la disputa en propuestas concretas, en un llamado dirigido tanto a su partido como a la oposición.
"El odio hay que eliminarlo de la política. Que se cumpla la ley, que no haya denostaciones, que haya propuestas, esencialmente. Si se cumple, pues va a ser un proceso muy bueno para el país, ese es el mensaje", declaró Claudia Sheinbaum, presidenta de México.
La mandataria matizó que la vigilancia sobre el tono de la contienda no corresponde al Ejecutivo federal, sino a las autoridades electorales. "Ya quien define si hay odio, si no, o si hay delito, pues es el INE y el Tribunal Electoral, pero pues ese sería un anhelo para la contienda electoral 2026-2027", indicó.
Revisión voluntaria de candidatos ante el INE
La presidenta recordó que, como parte de las medidas para blindar el proceso, se aprobó recientemente que un partido político puede solicitar de manera voluntaria que el INE revise a sus candidatos, para lo cual el instituto puede requerir información a las autoridades de seguridad. La medida busca detectar perfiles con antecedentes que comprometan la legitimidad de las candidaturas antes de su registro formal.
El mecanismo se inserta en un contexto donde la seguridad de los propios contendientes ha cobrado relevancia. En la misma conferencia, Sheinbaum se refirió al caso del diputado Zenyazen Escobar, sobre cuya muerte afirmó que la Fiscalía General de la República "ya tiene algunos resultados", y pidió que se difunda información al respecto.
El llamado presidencial a erradicar el odio de la contienda no ocurre en el vacío. La violencia política ha marcado los comicios mexicanos de la última década, sobre todo en el ámbito municipal: el proceso 2020-2021 registró decenas de aspirantes y precandidatos asesinados según los conteos que difundieron consultoras de riesgo y organizaciones civiles, y en 2024 volvieron a documentarse ataques contra candidaturas locales. Ese antecedente enmarca el énfasis de la mandataria en desterrar las denostaciones de la campaña.
El proceso 2026-2027 arranca bajo el marco normativo que faculta al INE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para sancionar conductas indebidas durante campañas, incluidas las expresiones que la autoridad califique como calumnia o violencia política. Corresponde a esos órganos, y no al Ejecutivo, determinar cuándo una expresión rebasa los límites legales, tal como la propia presidenta subrayó.
De la contienda dependerán renovaciones de curules y los equilibrios entre bancadas en la LXVI Legislatura de cara al resto del sexenio. La discusión de fondo, que Sheinbaum dejó planteada, es quién califica una campaña de odio: la presidenta remitió esa función a los árbitros electorales al insistir en que "las campañas de odio no ayudan al país, tiene que ser una campaña de propuestas, eso debería caracterizar en la contienda electoral", según expresó este jueves en Palacio Nacional.
