El más reciente arribo se registró este lunes, cuando el crucero Navigator of the Seas atracó en Mazatlán con 3,635 pasajeros y una tripulación de 1,260 personas. La embarcación llegó procedente de Los Cabos, Baja California Sur, y continuará su ruta hacia Puerto Vallarta, Jalisco, como parte de un itinerario que conecta varios de los principales destinos turísticos del litoral pacífico mexicano.
La secretaria de Turismo del estado, Mireya Sosa Osuna, destacó que la llegada constante de cruceros representa un beneficio directo para la economía local y dinamiza distintos sectores productivos de la ciudad. De acuerdo con las autoridades estatales, entre los segmentos favorecidos figura el transporte público local: taxis, pulmonías —el vehículo típico del transporte turístico mazatleco—, aurigas y autobuses de servicio turístico registran incrementos significativos en su demanda diaria durante los días de arribo.
El sector restaurantero también figura entre los principales beneficiados, según el gobierno sinaloense. Establecimientos ubicados en la Zona Dorada, el Centro Histórico y el Malecón experimentan un repunte en el consumo inmediato cuando coincide la escala de embarcaciones con capacidad para varios miles de pasajeros, como ocurrió con el Navigator of the Seas.
Un cálculo sin metodología pública
El gobierno de Sinaloa no detalló, en la información difundida, la metodología empleada para calcular la derrama de 25 mdp correspondiente a agosto ni la proyección de 48 mdp para el cierre del mes. Este tipo de estimaciones suele basarse en promedios de gasto por pasajero y tripulante, un método de uso habitual entre las secretarías estatales de Turismo, aunque sin una auditoría pública que permita contrastar de forma independiente la cifra.
El impacto económico de los cruceros en las economías portuarias ha sido objeto de debate entre especialistas en turismo, quienes señalan que el gasto de los cruceristas suele ser menor al de un turista que pernocta varios días en el destino, dado que la mayoría de los pasajeros permanece en tierra únicamente durante las horas que dura la escala. La derrama estimada por el estado convive así con una discusión de fondo sobre el peso real del turismo de un solo día frente al de estancia prolongada.
Un destino de escala en un mercado en expansión
La industria de cruceros ha cobrado relevancia creciente para los puertos del Pacífico mexicano en un contexto de expansión de la oferta naviera internacional. Empresas como Disney Cruise Line han anunciado planes de crecimiento en la región, con la naviera proyectando contar con 13 embarcaciones operativas para finales de 2030, lo que anticipa una mayor competencia por los destinos de escala en el litoral mexicano.
Mazatlán no es un actor nuevo en esta actividad. El puerto sinaloense ha figurado históricamente entre los destinos de cruceros del Pacífico mexicano junto con Puerto Vallarta, Cabo San Lucas y Manzanillo, integrando las rutas que las navieras internacionales operan durante buena parte del año, con temporadas de mayor intensidad asociadas a los periodos vacacionales en Estados Unidos y Canadá.
La actividad crucerística se inserta en un esfuerzo más amplio por diversificar la oferta turística de Sinaloa, que históricamente ha dependido del turismo de playa y, en menor medida, del turismo de negocios ligado a la actividad pesquera y agroindustrial de la región. Mazatlán, en particular, ha buscado consolidarse como destino de escala relevante frente a otros puertos del Pacífico con mayor infraestructura portuaria.
De cara a lo que resta de agosto, el gobierno estatal proyecta la llegada de tres embarcaciones adicionales para completar las siete previstas, lo que representaría, de cumplirse las estimaciones oficiales, un incremento superior al 90% en la derrama respecto de lo acumulado hasta la fecha. Las autoridades no precisaron los nombres ni las navieras de los cruceros pendientes de arribo.