El inmueble permanece con las rejas cerradas y bajo vigilancia de elementos de los Cuerpos de Seguridad Auxiliares del Estado de México, según constató un recorrido por la zona. En los estacionamientos hay vehículos oficiales y en el interior todavía acuden trabajadores administrativos, aunque el edificio no presta servicios médicos a la población desde hace nueve años. Desde el exterior se aprecian ventanas rotas con cortinas colgando de los marcos, techos caídos visibles a través de los cristales, grietas en la estructura y desprendimiento de pintura; en uno de los accesos permanecen autos con la leyenda "Afíliate aquí".
El Informe Anual de Ejecución 2017 del ayuntamiento de Tlalnepantla consigna que la unidad del ISEM permanece cerrada desde el sismo por los daños estructurales. Según el registro municipal, el hospital contaba con incubadoras, quirófanos, sala de expulsión, laboratorio, rayos X, ultrasonido, cunas de calor radiante, refrigeradores y farmacia, y durante años recibió a habitantes de Tlalnepantla y de municipios de la zona.
"Soy habitante de aquí, de Valle Ceylán, el hospital nos hace mucha falta, era muy buena atención. Eran mis médicos de cabecera", cuenta Eva María Fernández, vecina de la zona.
Fernández agrega que padece problemas del corazón y depende de atención médica constante, por lo que la distancia hasta los hospitales de Naucalpan o Ecatepec representa una dificultad cotidiana. Juan Esquivel Leyva, otro habitante consultado, coincide en el reclamo por la falta de un servicio de salud cercano para la comunidad.
"Este hospital dejó de existir desde el 17. Ha hecho falta porque todos los que venían aquí los enviaron a hospitales lejos, muy retirado", relata Juan Esquivel Leyva, vecino de Tlalnepantla.
Deficiencias documentadas desde 2008
Un punto de acuerdo presentado ante la 60 Legislatura del Estado de México en septiembre de 2020 señala que el ISEM había documentado desde 2008 diversas deficiencias en el hospital, lo que llevó a plantear la reubicación de pacientes y trabajadores y la construcción de una nueva unidad en la zona oriente de Tlalnepantla, en Caracoles, proyecto que no se concretó. El deterioro, por tanto, antecedía al sismo de 2017.
El 6 de octubre de 2017, el entonces titular de Salud del Estado de México, Gabriel O'Shea, informó que un dictamen de seguridad estructural detectó grietas y fisuras con inclinación de 45 grados en el interior y el exterior del inmueble, además de riesgos en columnas principales del segundo y tercer piso. O'Shea anunció un segundo dictamen para determinar si el edificio debía demolerse o rehabilitarse, y los trabajadores fueron reubicados en centros de Naucalpan, Atizapán de Zaragoza y Ecatepec.
Sobre las condiciones actuales del inmueble, una trabajadora remitió la solicitud de información al ISEM, con oficinas centrales en Toluca. Consultado directamente, el ISEM señaló que el tema corresponde al IMSS-Bienestar, organismo que absorbió los servicios, unidades médicas y funciones operativas del instituto a partir de 2023; el IMSS-Bienestar respondió que por el momento no emitiría información al respecto.
El 2 de noviembre de 2017, O'Shea se comprometió a tener listo un nuevo Hospital General Ceylán de la Zona Oriente en un plazo de cinco meses, compromiso que no se cumplió: la construcción nunca se concluyó.