El movimiento telúrico afectó, según el material disponible, la zona sur occidental del país y departamentos como Valle del Cauca, Chocó, Caldas y Risaralda. Arias, oriundo del Chocó y una de las figuras de mayor proyección de la Tricolor tras su participación en el Mundial 2026, puso a disposición su fundación personal para canalizar recursos hacia las zonas más golpeadas. Los aviones que gestionó aterrizaron en Quibdó, su pueblo natal.
De acuerdo con la información difundida, los aviones transportaron insumos médicos y alimenticios, materiales de primeros auxilios y aseo personal, además de un grupo de médicos y rescatistas. El destino fue el Chocó, uno de los departamentos con mayores dificultades históricas de conectividad del país, un factor que explica la relevancia de gestiones directas como esta para agilizar el transporte de insumos.
"Mi corazón está allá, son mi familia, mi país, mi patria. Nosotros tenemos la capacidad de no caer e ir hacia adelante. Estoy en disposición de ayudar", declaró Arias en un mensaje difundido en redes sociales y recogido por el programa El VBAR Caracol el 12 de agosto, en el que expresó su cercanía con la región y su disposición a ayudar.
La respuesta del Palmeiras
El gesto del jugador motivó una reacción de la Sociedade Esportiva Palmeiras, que anunció a través de un comunicado en sus redes sociales su respaldo a la fundación de Arias para canalizar donaciones destinadas al Chocó. "La entidad fundada por nuestra camiseta número 11 (Arias) está recaudando donaciones en apoyo a Chocó, una de las regiones fuertemente afectadas por el terremoto en Colombia", señaló la institución paulista.
El club dispuso un código de pago instantáneo del Banco Central de Brasil, conocido como PIX, para facilitar las transferencias de quienes deseen colaborar desde ese país, además de un correo electrónico vinculado a la esposa del jugador para gestionar los recursos recaudados. El mecanismo busca agilizar la llegada de fondos en un momento en que las necesidades de la población afectada son urgentes.
La movilización de clubes extranjeros con jugadores colombianos en sus nóminas ante emergencias en el país tiene precedentes recientes. El alud de Mocoa, en Putumayo, ocurrido en la madrugada del 1 de abril de 2017, dejó centenares de víctimas y activó campañas de solidaridad impulsadas por figuras del deporte nacional radicadas en el exterior, aunque cada episodio ha tenido alcances y mecanismos de recaudación distintos.
La coordinación de la ayuda humanitaria en desastres naturales en Colombia corresponde, por mandato legal, a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en articulación con las alcaldías municipales, la Gobernación del Chocó y, cuando la magnitud lo amerita, la Presidencia de la República a través de la declaratoria de calamidad pública. Las iniciativas privadas, aunque relevantes, se suman a los canales oficiales sin sustituirlos, según ha sido la práctica en emergencias anteriores en el país.
La limitada infraestructura vial y aérea del Chocó dificulta históricamente la llegada oportuna de ayuda humanitaria a un territorio con altos índices de necesidades básicas insatisfechas. Ese contexto convierte la conectividad aérea directa —como la de los aviones que aterrizaron en Quibdó— en un factor determinante para la atención de los damnificados en las primeras horas tras un desastre.
Arias es un futbolista reconocido por su carisma dentro de la Selección Colombia, donde se ha ganado un lugar de referencia en el camerino por su actitud y su rendimiento en la cancha. Tras el Mundial 2026 se consolidó como uno de los jugadores colombianos de mejor rendimiento en el Palmeiras de São Paulo, club al que llegó procedente del fútbol ecuatoriano.
Ni la Federación Colombiana de Fútbol ni el club brasileño han precisado, por ahora, montos recaudados ni eventuales acciones institucionales conjuntas para apoyar a las zonas afectadas a través del mecanismo habilitado.
De cara a los próximos días, se espera que las autoridades locales y nacionales entreguen balances actualizados sobre los daños en el Chocó, el Valle del Cauca, Caldas y Risaralda, así como sobre el estado de las labores de atención a los damnificados, en un contexto donde las iniciativas privadas continuarán sumándose a los esfuerzos oficiales de socorro y reconstrucción.
