La cercanía entre Pérez y Vigna había sido notoria en semanas previas, con besos y abrazos frente a cámara que alimentaron especulaciones dentro de la casa y entre la audiencia sobre un posible romance. Esa dinámica, común en los realities de convivencia, ha sido uno de los elementos que sostiene el interés del público durante las semanas centrales de la competencia.
El conflicto se desató cuando Mariana Ochoa, también participante de esta edición, cuestionó en vivo la sinceridad del vínculo. En conversación con la conductora Galilea Montijo, la cantante sostuvo que Vigna se apoyaba en Pérez para construir una narrativa que, a su juicio, no sobreviviría fuera del programa: “Flor es muy complicada, yo sé que tiene talento, pero tampoco sale a demostrarlo y, a mí parecer, siento que como no encuentra su contenido, está utilizando a Ese Pérez para crear una historia de amor que en cuanto salga no va a existir”, dijo.
Las palabras de Ochoa provocaron la reacción de Vigna, quien esperaba que Pérez tomara una postura más firme para defenderla públicamente. Esa expectativa no se cumplió durante la transmisión, lo que llevó a un desencuentro entre ambos poco después de conocerse la eliminación de Peñaloza.
Tras la salida de Peñaloza, Vigna y Pérez sostuvieron una conversación captada por las cámaras, en la que la argentina expuso su molestia por la actitud de su compañero. Le reprochó disfrutar de la cercanía física sin asumir una postura de respaldo cuando la situación lo requería: “Te gusta estar con alguien en la cama, besarte y toquetear, pero a la hora de defender te da miedo y prefieres hacer show”, le dijo.
Pérez respondió que la relación entre ambos nunca tuvo un carácter formal de noviazgo y planteó mantener el trato en términos cordiales. “¿Somos novios?. la neta, yo no tengo que tengamos problemas por ningún motivo. Yo soy el de que: ‘ay, dame un beso’, y es bonito. pero para no trascender a problemas, pues por la paz ¿no?”, sostuvo el influencer, según se transmitió.
Ambos concursantes acordaron, al cierre de la conversación, no romper la cordialidad por el bien de la convivencia dentro de la casa. El formato obliga a los participantes a gestionar este tipo de tensiones bajo el escrutinio constante de las cámaras y del público que vota por la permanencia de cada integrante.
La reacción de los televidentes en redes sociales se dividió tras la transmisión del encuentro. Un sector respaldó la postura de Pérez, al considerar que había sido claro respecto a la naturaleza del vínculo, mientras que otro lo criticó por no respaldar a su compañera durante el señalamiento de Ochoa, y lo llamó “patán” y “poco hombre”.
La conducción del programa, encabezada por Galilea Montijo, ha realizado llamados de atención a los concursantes en ediciones recientes ante episodios de tensión. El formato mantiene una mecánica de nominaciones semanales, votación del público y eliminación en gala en vivo, un esquema que se ha replicado en distintos países de América Latina.
De cara a las próximas semanas de competencia, la relación entre Pérez y Vigna figura entre los temas que suelen retomarse en las galas, en un formato donde los conflictos personales entre concursantes se convierten en parte central de la narrativa hasta la etapa final del programa, todavía sin fecha de cierre confirmada.