El relato se enmarca en la cooperación regional que Colombia ha activado en episodios de emergencia en países vecinos. Un contingente de asistencia técnica de la capital colombiana se trasladó a territorio venezolano tras los movimientos telúricos para colaborar en la localización de sobrevivientes, según el material difundido por la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, entidad a la que está adscrito administrativamente el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.
Según el testimonio, el hallazgo del menor se produjo durante una pausa operativa que permitió al equipo escuchar los llamados del niño entre las capas de concreto de un edificio colapsado. A partir de ese momento, los rescatistas iniciaron un procedimiento de remoción de escombros calibrado al detalle, con el objetivo de extraer al menor sin generar desplazamientos que pusieran en riesgo tanto al afectado como al propio equipo, relató Quintín.
El bombero describió el uso de lentes de inspección en cavidades —instrumental que permite observar el interior de espacios reducidos sin intervención física inmediata— para establecer contacto visual con el menor antes de iniciar la extracción. Ese tipo de equipamiento se emplea en las operaciones de búsqueda y rescate urbano en estructuras colapsadas, conocidas internacionalmente por las siglas USAR (Urban Search and Rescue), un estándar operativo que rige el despliegue de equipos especializados avalados por Naciones Unidas.
Durante la maniobra, el equipo mantuvo una conversación continua con el menor para transmitirle calma mientras avanzaba la remoción de material, según el relato. La comunicación permanente con víctimas atrapadas es una práctica habitual en los protocolos de rescate en estructuras colapsadas, orientada a reducir el estrés de la persona afectada y facilitar su cooperación durante la extracción. La operación, señaló el socorrista, demandó un esfuerzo físico prolongado y una coordinación estrecha entre los especialistas, que avanzaron de forma gradual hasta garantizar la salida segura del menor.
Una capacidad institucionalizada tras Armero
La participación de equipos bogotanos en misiones internacionales de búsqueda y rescate no es un hecho aislado. Colombia ha ido consolidando esa capacidad desde los años posteriores a la tragedia de Armero, ocurrida el 13 de noviembre de 1985, cuando la erupción del volcán Nevado del Ruiz y la avalancha resultante sepultaron ese municipio del Tolima y dejaron más de 20.000 muertos. Aquel desastre expuso la ausencia de un sistema estatal de respuesta y derivó, en las décadas siguientes, en la creación de la actual estructura de gestión del riesgo de desastres del país, que enmarca la respuesta institucional a emergencias sísmicas y de otra índole.
El testimonio se difundió a través de Voces de la Ciudad, un proyecto sonoro de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia que recopila experiencias operativas del personal de emergencias de Bogotá, según la propia entidad. La institución presenta el formato como una herramienta para visibilizar el trabajo del Cuerpo Oficial de Bomberos ante la ciudadanía y documentar intervenciones de salvamento.
Hasta el momento no se ha precisado el número total de rescatistas desplegados en la misión ni el balance final de la operación en territorio venezolano, más allá del episodio relatado por Quintín. Tampoco consta si la asistencia se coordinó con organismos multilaterales de gestión de desastres o de forma bilateral directa entre las autoridades de ambos países. La Secretaría Distrital de Seguridad no ha ampliado esos extremos en el material difundido.
Las autoridades distritales aprovecharon la difusión del testimonio para reiterar el papel de la ciudadanía en el mantenimiento del orden público en Bogotá, recordando la disponibilidad de la Línea de Emergencias 123 para reportar situaciones que requieran intervención de los cuerpos de socorro o de seguridad. La Secretaría subrayó que la información oportuna aportada por los ciudadanos permite activar protocolos de respuesta e investigaciones cuando corresponda.
Por parte venezolana no se han conocido hasta ahora pronunciamientos oficiales sobre la magnitud total de los daños ni sobre el balance definitivo de las labores de búsqueda y rescate tras los sismos. Esa información se precisaría en los próximos días a medida que avancen las tareas de evaluación estructural en las zonas afectadas, un procedimiento habitual tras eventos sísmicos de gran magnitud.
