Sáchica es un municipio del altiplano boyacense, de vocación agrícola y turística, ubicado en la provincia de Ricaurte, la misma que agrupa a Villa de Leyva, Sutamarchán, Ráquira y Tinjacá. Su cercanía con Villa de Leyva —uno de los pueblos patrimonio más visitados de Colombia— lo ha convertido en punto de paso para quienes recorren la región, en especial en temporadas altas como el receso escolar de mitad de año. El ecoparque Tierra de Colores se inscribe en ese circuito y ofrece, además del tobogán, un columpio panorámico desde el que se aprecia el paisaje árido característico del llamado Desierto de la Candelaria.
Ese desierto es un extenso escenario semiárido que se extiende por los municipios de Sáchica, Sutamarchán, Villa de Leyva, Tinjacá, Ráquira y Samacá. De acuerdo con información de la alcaldía de Sáchica, el territorio es apto para senderismo, cabalgatas, observación de fenómenos celestes y actividades nocturnas como lunadas o maratones, y constituye uno de los principales atractivos naturales de la provincia. El tobogán arcoíris, diseñado para deslizarse a gran velocidad, se ha planteado como una opción de plan familiar o entre amigos en medio de la naturaleza.
La oferta turística del municipio no se agota en el ecoparque. Sáchica alberga también el parque temático Gondava, conocido por sus réplicas de dinosaurios a escala real, y la tradicional ruta de peregrinación hacia el Monte Calvario, que combina fe popular y recorrido paisajístico. A esto se suman aguas termales a las que, según la misma información municipal, se les atribuyen propiedades terapéuticas para revitalizar la piel y aliviar tensiones musculares, un atractivo que complementa la experiencia de adrenalia del tobogán con opciones de descanso.
Boyacá, en su conjunto, reúne una amplia diversidad de planes: pueblos patrimoniales como Villa de Leyva, Monguí y Ráquira; atractivos naturales como la Laguna de Tota y los paisajes de frailejones del páramo de Ocetá; y una gastronomía propia que incluye la arepa boyacense, la almojábana, el cocido y la changua. Esa combinación de patrimonio, naturaleza y cocina regional ha sido presentada como uno de los factores que sostienen el atractivo del departamento para el viajero nacional.
Una tradición cervecera como sello local
Sáchica figura, además, en primer lugar en el consumo de cerveza en el país, según datos atribuidos a la compañía Bavaria, la principal cervecera de Colombia. Esa bebida está estrechamente arraigada a la cultura del municipio y hace parte de la identidad de sus habitantes, quienes conservan la tradición de reunirse y celebrar con este producto. Se trata, en todo caso, de una cifra difundida por la propia industria, sin verificación institucional independiente que la respalde de forma pública.
El fenómeno de viralización de atractivos turísticos boyacenses en redes sociales replica un patrón conocido en otras zonas del país, donde destinos naturales se hacen populares en plataformas digitales y experimentan luego picos de visitantes que las administraciones locales deben gestionar con infraestructura y señalización. La irrupción de un plan como el tobogán arcoíris ilustra cómo la exposición digital reordena, cada vez más, los mapas del turismo interno colombiano.
El circuito de Villa de Leyva y sus municipios vecinos se apoya, sobre todo, en su cercanía con Bogotá, a pocas horas por carretera, lo que facilita la escapada de fin de semana y de temporada corta desde la capital. Esa proximidad ha sido tradicionalmente el principal motor de afluencia hacia la provincia de Ricaurte, cuya oferta se distribuye entre pueblos patrimoniales, escenarios naturales y parques temáticos administrados en buena parte por operadores privados.
El crecimiento del turismo en un ecosistema semiárido y frágil como el Desierto de la Candelaria plantea, sin embargo, la tensión recurrente entre promoción y conservación. En destinos naturales de capacidad limitada, la saturación de visitantes tras una viralización obliga a ordenar aforos y a acompañar la publicidad con medidas de protección del entorno, un debate abierto en distintas regiones del país donde el turismo de masas convive con áreas sensibles.
De cara a lo que resta de la temporada vacacional de mitad de año, la información disponible no registra anuncios de medidas específicas de regulación de aforo en el ecoparque, por lo que la gestión del flujo de visitantes seguirá, por ahora, en manos de los operadores privados que administran el sitio. La evolución de la afluencia hacia Sáchica y los municipios vecinos dependerá tanto del tirón que mantenga el atractivo en redes como de la capacidad de las administraciones locales para acompañar ese crecimiento sin comprometer los ecosistemas de la provincia.
