Macedo Chagolla detalló que los proyectos abarcan campañas de vacunación y salud visual, inclusión y equidad, becas, activación física, deporte y cultura, y precisó que la Máxima Casa de Estudios cuenta con una Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica dirigida a atender las necesidades de la comunidad universitaria. La jornada se desarrolló en la mesa "Hacia un nuevo paradigma de seguridad universitaria".
Manuel Palma Rangel, secretario de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria, presentó los resultados de un cuestionario diagnóstico aplicado en 2026 sobre percepciones, necesidades, preferencias y dinámicas dentro de la Universidad. El ejercicio reunió 39,511 respuestas, equivalentes a 15% de la población estudiantil, con la participación de 8,900 jóvenes del CCH.
Del total de encuestados, 89.2% manifestó sentirse seguro dentro de los planteles, frente a 78.7% que dijo lo mismo respecto de los alrededores. Además, 94.6% respondió que le gusta "regular o mucho" estar en su plantel, mientras que 90% expresó una valoración similar sobre su casa. El mismo diagnóstico mostró que 16.7% ha recibido mensajes ofensivos en redes sociales al menos una vez desde su ingreso a la institución.
Palma Rangel señaló que, pese a la oferta de conferencias, conciertos, exposiciones y teatro, los estudiantes no acuden a estas actividades, por lo que identificó una oportunidad para ampliar su participación en la vida cultural universitaria.
Leticia Cano Soriano, titular del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias, llamó a no normalizar la violencia y a fortalecer la colaboración y los proyectos comunitarios como vía de prevención, en espacios donde no se permitan la discriminación, la homofobia, la misoginia y la exclusión.
"Hablar de paz es hablar de justicia social y comunidades incluyentes", afirmó Leticia Cano Soriano, titular del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias.
Jennifer Lira Mandujano, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, señaló que 42.7% de los mexicanos pasa entre siete y más de nueve horas diarias conectado a internet, y advirtió que entre las desventajas del uso de redes sociales se encuentran problemas de sueño, dificultades para relacionarse, síntomas de depresión y ansiedad, aislamiento social y acoso cibernético. Para reducir el tiempo de conexión, propuso convivir con amigos y familiares, ir al cine, aprender a tocar un instrumento, leer, cocinar, andar en bicicleta o practicar algún deporte, además de eliminar aplicaciones de los teléfonos celulares.
El enfoque comunitario que expuso la Universidad conecta con la reflexión que la propia institución ha impulsado en meses recientes sobre el impacto de la tecnología en el bienestar de los jóvenes, en la línea del análisis de la UNAM sobre las amenazas políticas y afectivas de la inteligencia artificial.
Vicente Zarco Torres, coordinador de ESPORA, explicó que el servicio de atención psicológica y salud mental comunitaria e interdisciplinaria tiene presencia en todos los planteles del bachillerato y en otros espacios de la UNAM. Comentó que su trabajo incorpora una perspectiva de cuidados, "de hacernos cargo unos de otros", e invitó a los estudiantes a identificar cuando alguien atraviesa por dificultades para apoyarlo y acompañarlo a recibir ayuda.
