El aviso lo dio Michael Schiebe, responsable de producción de Mercedes-Benz, ante los trabajadores reunidos el lunes en la planta de Sindelfingen, una instalación con 111 años de historia. Según extractos de su discurso difundidos por la propia empresa, el directivo condicionó la continuidad de las sedes alemanas a un compromiso conjunto con las medidas de reducción de costos.
"Nuestro objetivo claro es mantener todas nuestras sedes alemanas. Si no somos capaces de hacerlo, tendremos que cerrar una planta de montaje alemana y una planta de motores alemana", afirmó Michael Schiebe, responsable de producción de Mercedes-Benz.
La empresa no precisó cuáles de sus plantas están en riesgo, pero insistió en un comunicado enviado por correo electrónico en que su intención es conservar tanto las instalaciones como los empleos en Alemania, siempre que cambie el entorno que, sostiene, lastra su productividad.
"Pero para ello necesitamos unas condiciones marco que impulsen la productividad en Alemania", señaló Mercedes-Benz en un comunicado.
La asamblea en la que Schiebe lanzó la advertencia coincidió con movilizaciones a nivel nacional organizadas por el sindicato IG Metall, en las que decenas de miles de trabajadores del sector automotor alemán protestaron contra los despidos masivos que atraviesa la industria. El malestar sindical se suma a la presión que ya enfrenta Volkswagen, cuya crisis interna también ha derivado en protestas de sus trabajadores en semanas recientes.
El trasfondo de la advertencia es una competencia cada vez más agresiva por parte de fabricantes chinos de bajo costo, que han ganado terreno con vehículos eléctricos más baratos, a lo que se añade el impacto de los aranceles impuestos por EU a las exportaciones automotrices alemanas. Esa combinación ha erosionado los márgenes de las armadoras con mayor dependencia del mercado estadounidense.
Para México, la reestructuración del sector automotor alemán no es un asunto ajeno: la industria automotriz nacional está integrada a las cadenas de suministro globales de armadoras como Volkswagen y Audi, esta última con una planta en Puebla cuya situación financiera ha llevado a las autoridades estatales a evaluar un crédito de 1,500 mdp para saldar deudas con la firma y el Centro Internacional de Servicios. Cualquier ajuste en la matriz alemana de estos consorcios puede repercutir en las plantas que operan en territorio mexicano.
La postura oficial de Mercedes-Benz sigue siendo negociar con la representación laboral las condiciones que eviten los cierres. La empresa no identificó públicamente las plantas en riesgo ni fijó un plazo para su decisión.