El bloqueo se produjo tras un operativo de las autoridades capitalinas orientado a reordenar el comercio ambulante en el parque, uno de los espacios públicos más concurridos de la capital y escenario recurrente de tensiones entre vendedores, autoridades y colectivos que reclaman su uso.
Norma Sánchez, comerciante de la zona, expuso el reclamo central del movimiento. "Nos están reduciendo a siete [por grupo], mejor que nos den un número viable, porque esto no es digno, todos tenemos derecho, que sea un número considerable para que todos trabajen", argumentó. La vendedora pidió a la autoridad que tabule el número real de comerciantes de cada organización y que, con base en ese padrón, se permita trabajar a la mitad de los integrantes de cada grupo, en lugar de aplicar un tope fijo sin distinción del tamaño de cada colectivo.
El conflicto arrastra una capa adicional de tensión: Sánchez acusó que no existe un trato equitativo entre los distintos grupos que operan alrededor del parque, pues señaló que colectivos feministas venden fuera de los acuerdos alcanzados con la autoridad, ocupando las banquetas y la calle peatonal que conecta con el Palacio de Bellas Artes. "Se las entregamos al Gobierno [la venta en la periferia del parque], porque hubo un reordenamiento en 2012. Se entregó limpio en Ángela Peralta y Avenida Juárez, nos replegaron adentro. Ya obedecimos, ya nos uniformamos", explicó, en alusión al cumplimiento de las reglas de imagen y ubicación pactadas entonces.
Un pulso que se reactiva cada sexenio
El reordenamiento del comercio en vía pública en el primer cuadro no es un asunto nuevo para las administraciones capitalinas. Desde el operativo de reordenamiento de 2007 en el Centro Histórico, impulsado por el gobierno de la Ciudad de México, y el reordenamiento de 2012 en la Alameda Central que citan los propios comerciantes, sucesivos gobiernos han intentado equilibrar la actividad económica informal con la recuperación de espacios públicos, sin que la disputa se haya resuelto de manera definitiva.
El comercio en vía pública en la capital se rige por la Ley de Establecimientos Mercantiles y por reglamentos que facultan a la Secretaría de Gobierno para autorizar, reubicar o retirar puestos ambulantes en espacios públicos, atendiendo a criterios de movilidad, seguridad y uso del suelo. Las organizaciones de comerciantes suelen operar bajo permisos revocables que no equivalen a un derecho de propiedad sobre el espacio ocupado, lo que coloca cualquier reacomodo en el terreno de la negociación política más que en el de la certeza jurídica.
La Alameda Central, el parque público más antiguo de América, con origen en el siglo XVI, concentra un flujo turístico y comercial permanente por su cercanía con el Palacio de Bellas Artes. Un bloqueo de nueve horas en el cruce de Avenida Juárez y Eje Central afecta directamente la movilidad en una de las vialidades más transitadas de la zona.
La autoridad, sin postura pública
Tampoco se conoció una versión de los colectivos feministas señalados por Sánchez de operar al margen de los acuerdos, por lo que ese señalamiento permanece como una acusación dentro de la disputa por el espacio público, sin réplica de la parte aludida.
El episodio se inscribe en una serie de conflictos recurrentes entre comerciantes ambulantes y autoridades capitalinas por el uso del espacio público en el Centro Histórico, un tema que enfrenta los intereses económicos de miles de familias que dependen del comercio informal con las políticas de recuperación urbana impulsadas por administraciones sucesivas, sin que exista hasta ahora un mecanismo consolidado para dirimir estas diferencias.
El desenlace dependerá de si la Secretaría de Gobierno convoca en los próximos días a una mesa de negociación con las organizaciones inconformes y de si acepta o rechaza la propuesta de un padrón que asigne espacios de forma proporcional al tamaño de cada agrupación. De no alcanzarse un acuerdo, no se descarta la repetición de bloqueos similares en el perímetro de la Alameda Central.