El acceso a las cuevas exige un ritual previo: Pepe Juárez pide permiso en zapoteco y en español antes de entrar, derrama mezcal en el suelo formando una cruz y bebe el resto, en un gesto que abre, según explica, el "camino energético" hacia el interior. Ahí se conservan, "como un congelador", restos fósiles y botánicos de maíz, calabaza, frijol y chile de unos 12 mil años de antigüedad, considerados la evidencia más antigua de domesticación de plantas para consumo humano en Mesoamérica, además de arte rupestre y petrograbados repartidos en más de 100 cuevas y abrigos rocosos.
La zona de Yagul y Mitla, con una extensión de 5,374 hectáreas de matorral xerófilo, alberga cerca de 330 especies de flora y fauna, de acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), entre ellas jaguares, pumas, linces, coyotes y cacomixtles. Ese ecosistema semidesértico convive con presiones económicas que los propios comuneros describen como constantes: la sustracción de piedra y arena de los ríos, la caza furtiva y la venta irregular de terrenos dentro del polígono patrimonio.
Disputa por la tierra desde 2005
Cirilo Juárez, tesorero de Bienes Comunales de Mitla, relata que durante 70 años no existió claridad sobre el estatus de las tierras del pueblo, lo que permitió rentas irregulares junto con el entonces presidente municipal. Los comuneros impulsaron a partir de 2005 un proceso de regularización que derivó en documentos oficiales de ordenamiento territorial y un estatuto comunal, en oposición a quienes, según Cirilo Juárez, "querían la privatización de los recursos de la comunidad; nosotros, como comuneros, nos opusimos".
Ese proceso tuvo un costo. Cirilo Juárez señala que en 2014 fueron víctimas de agresiones dentro de un domicilio y que la denuncia que interpusieron derivó en una contrademanda en su contra.
"Nos agredieron y procedimos a interponer una denuncia, pero ellos nos demandaron como si nosotros los hubiéramos agredido. Nunca se arregló el problema, aunque estuvimos yendo a Oaxaca a firmar y a mesas de diálogo. Nos fastidiamos, vimos que las autoridades del estado estuvieron involucradas porque nunca hicieron nada", relata Cirilo Juárez, tesorero de Bienes Comunales de Mitla.
Pepe Juárez atribuye buena parte de las presiones sobre el sitio a intereses económicos ajenos a la conservación, incluidos algunos pobladores de la propia Mitla a quienes, dice, "sólo les interesa el dinero que les deja los materiales pétreos de los ríos, las piedras y la arena que ellos venden". A la caza furtiva, añade, sus responsables la disfrazan de "actividad deportiva".
"Los cazadores comparten fotos de las matanzas de los animalitos porque saben que nos molesta (.) por eso dejamos de publicar información sobre la presencia de fauna, para no alentarlos a venir", lamenta Pepe Juárez, comunero de Mitla.
La defensa de sitios naturales y patrimoniales en Oaxaca arrastra un historial de conflicto comunal: la vecina Yagul, con su zona arqueológica y sus abrigos rocosos, integró junto con Mitla el expediente que la UNESCO inscribió en 2010 como testimonio único de la transición a la vida sedentaria en el continente. En paralelo, la entidad concentra un número persistente de agresiones contra defensores del territorio, según organizaciones civiles que documentan estos casos en el sur del país.
Pese a las tensiones, los comuneros sostienen que la percepción local ha cambiado. Los recorridos guiados que ofrecen a grupos de turismo y de estudio, en colaboración con la Conanp, generan recursos destinados al mantenimiento de senderos, reforestaciones y la capacitación de guías comunitarios, un modelo que buscan consolidar como alternativa frente a la explotación de piedra y arena. La riqueza patrimonial de Oaxaca también alcanza otros terrenos: recientemente artesanos del estado transformaron fibras del agave en papel.
La comunidad reconoce que las amenazas contra quienes defienden el territorio no se han erradicado. "La gente del pueblo ha entendido que lo que queremos es cuidar, y ya se dieron cuenta quiénes eran los que dañaban, pero todavía faltan más acciones", concluye Pepe Juárez.