Sobre la Avenida Juárez se instalaron puestos de comida —elotes, marquesitas, crepas, frituras y aguas frescas— junto con lonas con la leyenda "Mujeres Indígenas Mazahuas en Lucha", en el marco de la disputa por la regulación del comercio en esa zona del Centro Histórico. La protesta se dio en paralelo a los trabajos de reordenamiento que impulsa la Subsecretaría de Programas de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública, dependiente de la Secgob capitalina.
En el arranque de la Alameda Central, a un costado de Bellas Artes, decenas de vendedores se apropiaron del pasillo donde colectivos feministas comercializan productos como lentes, bolsas y artículos relacionados con el Mundial 2026, que México coorganiza con EU y Canadá. La coincidencia de ambos grupos de comerciantes en el mismo espacio público añadió tensión al operativo de contención policial.
De acuerdo con trabajadores de la Secgob citados en el lugar, se preveía que los puestos instalados en la Avenida Juárez se retiraran durante la noche del sábado, aunque no había confirmación oficial de que el bloqueo hubiera concluido por completo ni de que se hubiera levantado el cerco de la SSC.
Un recorte de entre 70 y 90 puestos
El trasfondo del conflicto es la decisión del Gobierno de la Ciudad de México de reducir a un rango de entre 70 y 90 el número de puestos permitidos en la Alameda Central, según los planes de la Subsecretaría de Programas de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública. Los comerciantes que sean aceptados en el nuevo esquema deberán cumplir regulaciones sanitarias y de protección civil, en línea con la normativa aplicable al comercio en vía pública en la capital.
El comercio en la vía pública en la Ciudad de México se rige por criterios de reordenamiento que atribuyen a las secretarías de Gobierno y de Seguridad Ciudadana la facultad de definir zonas, cupos y condiciones de operación, así como el cumplimiento de normas sanitarias y de protección civil. Bajo ese marco, la reducción de puestos y la exigencia de permisos son las herramientas administrativas que la autoridad esgrime frente a la ocupación informal del espacio público.
La Alameda Central, uno de los espacios públicos más antiguos de América Latina y vecino de recintos como el Palacio de Bellas Artes y la Torre Latinoamericana, ha sido escenario recurrente de tensiones entre comerciantes informales y autoridades capitalinas. El comercio ambulante en el Centro Histórico ha sido objeto de sucesivos intentos de reordenamiento desde la gestión de Marcelo Ebrard como jefe de Gobierno, cuando se impulsó la reubicación del primer cuadro capitalino a finales de la década de 2000, un proceso que también derivó en bloqueos y negociaciones prolongadas entre vendedores y autoridades antes de alcanzar acuerdos de reubicación.
La proximidad del Mundial 2026 —cuya justa se disputará en México, EU y Canadá— ha intensificado la presión de las autoridades capitalinas por regular la imagen urbana del Centro Histórico, zona de alto tránsito turístico e inscrita en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1987.
El episodio se suma a fricciones similares en distintos puntos del Centro Histórico, donde agrupaciones de comercio informal han recurrido al bloqueo de vialidades como forma de presión ante procesos de reubicación o reducción de espacios de venta.
De cara a los próximos días, el foco estará en si el Gobierno capitalino convoca a una mesa de diálogo formal con los representantes de los comerciantes afectados y en si define un calendario público para la instalación de los entre 70 y 90 puestos que contempla el nuevo esquema regulatorio de la Alameda Central.