El relato de lo ocurrido lo sostiene la abogada de Garcés, Kate Lincoln-Goldfinch, que lo difundió este martes en publicaciones sucesivas en la plataforma X. El propio migrante narró el incidente el lunes por teléfono, desde el centro de detención de Pearsall, a unos 220 kilómetros al sur de Austin, durante una conferencia de prensa organizada por su defensa. Según ese testimonio, varios oficiales lo interceptaron mientras hacía entregas.
Garcés recibió atención médica el domingo, pero los facultativos no le extrajeron el proyectil, que permanecería alojado cerca de la columna vertebral, de acuerdo con él mismo y su abogada. A las pocas horas fue entregado nuevamente a las autoridades federales y trasladado a Pearsall.
Lincoln-Goldfinch denunció que, tras la conferencia de prensa, los guardias del centro le retiraron la tableta que usan los detenidos para comunicarse con el exterior y lo llevaron a una celda de aislamiento. Alrededor de las 17:00 horas, tiempo local, Garcés comenzó a perder movilidad en el brazo y fue trasladado de nuevo a un centro médico. Durante el trayecto, explicó la abogada, lo esposaron de manos y tobillos y le colocaron una cadena en la cintura.
"Lo trataron con brusquedad" durante el traslado, afirmó la abogada Kate Lincoln-Goldfinch, cuyo despacho había señalado previamente que los oficiales lo habían "agredido".
En el hospital le administraron morfina, le colocaron el brazo en cabestrillo y le dieron de alta cerca de la medianoche del lunes, para regresarlo de inmediato al centro de detención, según el relato de su defensa legal.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostuvo el domingo, en un comunicado, que Garcés se encontraba de manera irregular en Estados Unidos y que el tiroteo ocurrió durante un operativo de las autoridades migratorias. La dependencia agregó que abrió una investigación sobre el incidente con apoyo del FBI.
Garcés había ingresado a Estados Unidos en 2024 mediante la aplicación CBP One, mecanismo habilitado durante el gobierno de Joe Biden (2021-2025) para solicitar citas de asilo en puertos fronterizos, de acuerdo con su abogada y familiares. Un juez de inmigración le había dictado una orden de deportación en ausencia porque, según la defensa, la notificación llegó a una dirección donde ya no vivía, pese a que había reportado su cambio de residencia.
Órdenes por inasistencia disparadas bajo Trump
Este tipo de órdenes por inasistencia se han disparado bajo el gobierno de Donald Trump: en lo que va de 2026, los jueces han ordenado la expulsión de unos 281,867 migrantes que no se presentaron a sus audiencias, de los cuales 90,288 tenían solicitudes de asilo pendientes, según datos oficiales. El endurecimiento migratorio en EU afecta de manera directa a comunidades latinoamericanas expuestas a operativos y a riesgos adicionales, como los fraudes digitales que documenta Kaspersky con llamadas silenciosas que buscan clonar voces con inteligencia artificial.
El DHS no ha aportado información sobre el estado actual de Garcés, quien permanece bajo custodia federal en Pearsall a la espera de que avance la investigación abierta con el FBI, según lo informado por la agencia el domingo.