Según el informe, las obras de infraestructura hidráulica permitieron reducir los daños a viviendas registrados en junio pasado, mes en que las lluvias se intensificaron en distintas zonas de la capital, y ya mostraron efectividad pese a que buena parte sigue en ejecución. El documento extiende ese balance a las alcaldías Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Venustiano Carranza y Tláhuac.
"Si bien estas obras están en proceso de construcción, ya han demostrado su efectividad para reducir inundaciones en diversas colonias de las alcaldías Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Venustiano Carranza y Tláhuac, pues ante un incremento generalizado de las lluvias, se han observado reducciones significativas, tanto en el número de familias afectadas como en los tiempos de respuesta", precisa el texto del Segundo Informe de Gobierno.
Las zonas mencionadas no son un dato menor en la historia reciente de la gestión del agua en la capital. San Juan de Aragón y Ejército de Oriente figuran de manera recurrente en los recuentos de inundaciones de las últimas dos décadas, ligados a la conjunción de suelos con hundimiento diferencial, redes de drenaje saturadas y un sistema de desagüe metropolitano que depende en gran medida del Sistema de Drenaje Profundo, cuya construcción arrancó en la década de 1970 y ha requerido ampliaciones sucesivas ante el crecimiento urbano y el hundimiento de la cuenca del Valle de México.
La inversión superior a 3,000 mdp para las 318 obras forma parte de un programa hidráulico que, de acuerdo con el informe, se extiende a demarcaciones del oriente y norte de la ciudad, las más expuestas a encharcamientos por su ubicación en la antigua zona lacustre. Iztapalapa, la alcaldía más poblada de la capital según el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, y Gustavo A. Madero concentran buena parte de esas intervenciones.
El gobierno capitalino no detalló en el material difundido el desglose completo de las 318 obras ni el porcentaje ya concluido frente al que permanece en construcción, un dato que resultará relevante para el Congreso local al momento de fiscalizar el avance del programa hidráulico en los próximos periodos de análisis de la Cuenta Pública de la Ciudad de México. La verificación de las comparaciones entre temporadas depende de series que suelen aportar organismos como el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) o la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, cuyos reportes anuales de encharcamientos permiten contrastar cifras de un año a otro.
Marco legal y precedentes de la gestión hidráulica
El desahogo de los informes de gobierno tiene un marco normativo específico: la Constitución Política de la Ciudad de México y la Ley Orgánica del Congreso local obligan a la jefa o jefe de Gobierno a presentar por escrito un informe anual sobre el estado de la administración pública capitalina, que posteriormente puede derivar en comparecencias de secretarios de gabinete ante comisiones legislativas para profundizar en rubros específicos, entre ellos la gestión del agua.
Las inundaciones recurrentes en el oriente de la Ciudad de México no son un fenómeno nuevo ni exclusivo de esta administración. Gobiernos capitalinos previos, desde la gestión de Marcelo Ebrard hasta la de Claudia Sheinbaum, impulsaron programas de rehabilitación de colectores y plantas de bombeo en la misma zona, con resultados que en su momento también fueron presentados como avances, lo que sitúa el actual anuncio en una línea de continuidad de políticas hidráulicas de largo plazo antes que como una solución inédita.
El propio informe reconoce que una parte sustancial de las 318 obras continúa en ejecución, lo que implica que la evaluación definitiva del programa dependerá de que las inversiones anunciadas se concreten conforme al calendario proyectado para finales de este año. La temporada de lluvias en el Valle de México se extiende habitualmente hasta octubre, por lo que las próximas semanas serán determinantes para corroborar si las reducciones reportadas se sostienen ante nuevas tormentas.
El seguimiento del programa de drenaje quedará, en los próximos meses, sujeto a la revisión que hagan tanto el Congreso capitalino como los vecinos de las colonias beneficiadas, quienes en temporadas anteriores han documentado encharcamientos que contrastan con los balances oficiales, un contraste que suele definir el debate público sobre la infraestructura hidráulica en la capital cada año.
